Eso le dio por decir a David Johansen anoche a lo largo del conciertazo que se marcaron los New York Dolls anoche en la Heineken Green. Al hilo de no se qué comentario sobre Nietzche, sugiero que estos neoyorkinos pasos, se dieron un garbeo por alguna librería del rastro ayer. También nos preguntó qué opinábamos del pop alemán. El tío se lo pasó bien, con toda seguridad, en el concierto final de su gira española.
Pues nada, allá que nos plantamos anoche. Nos perdimos al telonero, Ángeles (spin-off de Gansos Rosas), y puntuales empezaron los Dolls con Looking for a Kiss (de su debut de 1973), seguida por Funky But Chic (mi favorita del último, por si alguien lo dudaba). David Johansen parecía la puta Duquesa de Alba, o una señorona del Barrio de Salamanca, vaya, con sus gafas de Thelma & Louise, pero al cabo de algunos temas se te pasaba el susto. El tío llevaba tal dosis de laca en el pelo que, cuando se calzó las gafas a modo de diadema, acabaron por desaparecer entre los pelos. Fueron mezclando nuevos y clásicos, pero siempre con un sonido actualizado, quiero decir, el último disco tiene un sonido bastante cincuentero, sin embargo, lo interpretaron todo bien cargadito de guitarras al uso.
Dos miembros originales, Johansen a la voz y Syl Sylvain a la guitarra, teclados, coros y bufoneos varios (muchos). Al bajo, el cantante de Louis XIV, una corista de aspecto Amy Winehouse, Brian Delaney a la batería y, fuck yeah!!!, el señor Earl Slick a la guitarra. Earl Slick es el autor de las guitarras más consistentes de algunos discos de Bowie. Todo un mito. Con sus dientes postizos, pelo a lo Sid Vicious, brazos tatuados, tres guitarras Framus signature y su doble stack de amplis Orange. Desfilaron clasicazos como Trash y Pills. ¡Tremendo!
Dieron cera hasta decir basta. y no se despidieron sin pedirnos que les pidiéramos un bis. Atacaron Personality Crisis (¡pepino!), seguida de un ejemplo de ese reggae tropical que le gusta a Johansen, que se llama End Of The Summer. Cada vez pienso que hay más grupos de veteranos en condiciones de mear a los Stones, y por precios muy populares (32€ no es un regalo, pero los Stones no lo harían por menos de el doble). Una actitud acojonante, sonó de coña y tuvimos a Slick a escasos dos metros (cómo les sonreía a las chicas de al lado, incluso a la que parecía la bruja Lola). Johansen se lo pasaba de miedo lanzando flores al público y, sobre todo, al baterista. La corista no paraba de hacer fotos con su iPhone. Estaban tan encantados como el público. Mis fotos hoy no son mejores que las suyas porque, por si acaso, tuve la precaución de no llevarme la cámara.
Hice un vídeo de Funky But Chic, suena particularmente mal, pero es una buena muestra de lo que fue. ¡Ahí os lo dejo!
Pues nada, allá que nos plantamos anoche. Nos perdimos al telonero, Ángeles (spin-off de Gansos Rosas), y puntuales empezaron los Dolls con Looking for a Kiss (de su debut de 1973), seguida por Funky But Chic (mi favorita del último, por si alguien lo dudaba). David Johansen parecía la puta Duquesa de Alba, o una señorona del Barrio de Salamanca, vaya, con sus gafas de Thelma & Louise, pero al cabo de algunos temas se te pasaba el susto. El tío llevaba tal dosis de laca en el pelo que, cuando se calzó las gafas a modo de diadema, acabaron por desaparecer entre los pelos. Fueron mezclando nuevos y clásicos, pero siempre con un sonido actualizado, quiero decir, el último disco tiene un sonido bastante cincuentero, sin embargo, lo interpretaron todo bien cargadito de guitarras al uso.
Dos miembros originales, Johansen a la voz y Syl Sylvain a la guitarra, teclados, coros y bufoneos varios (muchos). Al bajo, el cantante de Louis XIV, una corista de aspecto Amy Winehouse, Brian Delaney a la batería y, fuck yeah!!!, el señor Earl Slick a la guitarra. Earl Slick es el autor de las guitarras más consistentes de algunos discos de Bowie. Todo un mito. Con sus dientes postizos, pelo a lo Sid Vicious, brazos tatuados, tres guitarras Framus signature y su doble stack de amplis Orange. Desfilaron clasicazos como Trash y Pills. ¡Tremendo!
Dieron cera hasta decir basta. y no se despidieron sin pedirnos que les pidiéramos un bis. Atacaron Personality Crisis (¡pepino!), seguida de un ejemplo de ese reggae tropical que le gusta a Johansen, que se llama End Of The Summer. Cada vez pienso que hay más grupos de veteranos en condiciones de mear a los Stones, y por precios muy populares (32€ no es un regalo, pero los Stones no lo harían por menos de el doble). Una actitud acojonante, sonó de coña y tuvimos a Slick a escasos dos metros (cómo les sonreía a las chicas de al lado, incluso a la que parecía la bruja Lola). Johansen se lo pasaba de miedo lanzando flores al público y, sobre todo, al baterista. La corista no paraba de hacer fotos con su iPhone. Estaban tan encantados como el público. Mis fotos hoy no son mejores que las suyas porque, por si acaso, tuve la precaución de no llevarme la cámara.Hice un vídeo de Funky But Chic, suena particularmente mal, pero es una buena muestra de lo que fue. ¡Ahí os lo dejo!
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