Este ha sido un finde muy feliz. No me voy a marcar una crónica al uso, es más una cuestión de hacer inventario de cosas buenas y bonitas, así que allá voy.
Un viaje de 46 horas. 620 kms. Una conjuntivitis que se curó en plan exprés, un catarro que va desapareciendo. La insistencia de dos amigos insuperables ("porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa") por la mañana, y el viaje en muy buena compañía, con una banda sonora insuperable. Llamada telefónica a cuatro bandas que nos mantiene entretenidos. Nos vamos acercando... "¿Gerardo? ¿Qué te pasa en la voz?". Una familia enorme y acogedora, llena de gente maja, que te trata como uno de ellos desde el primer momento. Y cuando digo famila, el sentido no puede ser más amplio: desde futuros bisabuelos hasta futuros bisnietos, pasando por todos los escalones necesarios. Cerveza local (pero no tan local, en algunos sitios), fauna autóctona y Calocando en el ambiente. Camisetas de colores que engañan. Charlas prolongadas, perspectivas imposibles, una pera que te mira con tristeza y la litera más cómoda en la que haya dormido en mi vida (como un angelito). Y a las 12AM, comienza el maratón de ingerir: me tiro el café encima, pero no pasa ná. Los torreznos más enormes (porque con ese tamaño no pueden ser cortezas!) que haya probado, y la plaza octogonal donde se come y se toca el tambor. Más comida contundente, cervecita y expectación con el fútbol. ¿Era el único del Madrid? Bueno, como lo soy por ser algo... Medio partido del Madrid y a la calle a ver un poquito Tarazona, el pueblo que siempre está de fiesta (y esto no lo piensan uno ni dos...) en el que todo va cuesta arriba y luego cuesta abajo. Más visitas culinarias familiares, Paco Martínez Soria en la tele, a escasos metros de su estatua conmemorativa y prisas por ver cómo acaba el partido del Barça, que está mal que yo lo diga, pero acaba bastante interesante. ¡¡¡Enciende esa luz!!! Después de eso: más comida autóctona para los que aún tenían hambre y de vuelta a casa. La 4D de Eric, ¡!Tienes que darle paz!! y por fin Pep saca su guitarra. Nanas para el bebé (a Edu no le hicieron falta) y no podía faltar Mexico, ¡si encima me la piden por partida doble!, ni Counting Crows, ni The Weight. Otra de sueño reparador, desayuno y vuelta a Madrid. Trastorno bipolar, analizando a los Strokes y a Pearl Jam, Pringles VS Familia Fantasma, pirámide alimenticia y back where we started.
Por la tarde, comida con mis padres, siesta en el sofá de Ferrocarril Hills, muy plácida y soleada, abro el skype y ahí está Gerar, que me da audiencia. ¿Nos tomamos unas cervezas virtuales? Yo una sin alcohol, Gerar un tazón de crispis. ¡Vaya rockeros estamos hechos! Una vez más, blues por vía telefónica y una visita en unos pocos días. A mi vecina no le gusta que hable en manos libres. Tampoco le gusta que me ponga a ensayar en la habitación azul. Creo que Kashmir sí le gusta, será por su afinación abierta, pero no tanto Achilles Last Stand y, definitivamente, no soporta Communication Breakdown. Pues lo siento mucho, pero me pienso aprender ese solo como sea. Y aunque no estén en el repertorio, me marco un Dancing Days y un The Crunge porque yo lo valgo. Have you seen the bridge..? le pregunto a Jorge, que retransmite su barbacoa a través de la Blackberry. Decido irme con la música a otra parte, en concreto, al salón, a ver Machete, de Robert Rodríguez. 100 minutos de tex-mex de primera. Tan casposa como la había imaginado. Machete don't text.
Y hasta ahí mi finde. De los más bonitos que recuerdo. Buena proporción de diversión y tranquilidad, familia y amigos, y un poquito de descanso, que venía haciendo falta.
Os dejo con el tema de Foo Fighters que ha inaugurado mi mañana en la oficina, que forma parte de la banda sonora del viaje. Más findes como este, please!
Un viaje de 46 horas. 620 kms. Una conjuntivitis que se curó en plan exprés, un catarro que va desapareciendo. La insistencia de dos amigos insuperables ("porfa porfa porfa porfa porfa porfa porfa") por la mañana, y el viaje en muy buena compañía, con una banda sonora insuperable. Llamada telefónica a cuatro bandas que nos mantiene entretenidos. Nos vamos acercando... "¿Gerardo? ¿Qué te pasa en la voz?". Una familia enorme y acogedora, llena de gente maja, que te trata como uno de ellos desde el primer momento. Y cuando digo famila, el sentido no puede ser más amplio: desde futuros bisabuelos hasta futuros bisnietos, pasando por todos los escalones necesarios. Cerveza local (pero no tan local, en algunos sitios), fauna autóctona y Calocando en el ambiente. Camisetas de colores que engañan. Charlas prolongadas, perspectivas imposibles, una pera que te mira con tristeza y la litera más cómoda en la que haya dormido en mi vida (como un angelito). Y a las 12AM, comienza el maratón de ingerir: me tiro el café encima, pero no pasa ná. Los torreznos más enormes (porque con ese tamaño no pueden ser cortezas!) que haya probado, y la plaza octogonal donde se come y se toca el tambor. Más comida contundente, cervecita y expectación con el fútbol. ¿Era el único del Madrid? Bueno, como lo soy por ser algo... Medio partido del Madrid y a la calle a ver un poquito Tarazona, el pueblo que siempre está de fiesta (y esto no lo piensan uno ni dos...) en el que todo va cuesta arriba y luego cuesta abajo. Más visitas culinarias familiares, Paco Martínez Soria en la tele, a escasos metros de su estatua conmemorativa y prisas por ver cómo acaba el partido del Barça, que está mal que yo lo diga, pero acaba bastante interesante. ¡¡¡Enciende esa luz!!! Después de eso: más comida autóctona para los que aún tenían hambre y de vuelta a casa. La 4D de Eric, ¡!Tienes que darle paz!! y por fin Pep saca su guitarra. Nanas para el bebé (a Edu no le hicieron falta) y no podía faltar Mexico, ¡si encima me la piden por partida doble!, ni Counting Crows, ni The Weight. Otra de sueño reparador, desayuno y vuelta a Madrid. Trastorno bipolar, analizando a los Strokes y a Pearl Jam, Pringles VS Familia Fantasma, pirámide alimenticia y back where we started.
Por la tarde, comida con mis padres, siesta en el sofá de Ferrocarril Hills, muy plácida y soleada, abro el skype y ahí está Gerar, que me da audiencia. ¿Nos tomamos unas cervezas virtuales? Yo una sin alcohol, Gerar un tazón de crispis. ¡Vaya rockeros estamos hechos! Una vez más, blues por vía telefónica y una visita en unos pocos días. A mi vecina no le gusta que hable en manos libres. Tampoco le gusta que me ponga a ensayar en la habitación azul. Creo que Kashmir sí le gusta, será por su afinación abierta, pero no tanto Achilles Last Stand y, definitivamente, no soporta Communication Breakdown. Pues lo siento mucho, pero me pienso aprender ese solo como sea. Y aunque no estén en el repertorio, me marco un Dancing Days y un The Crunge porque yo lo valgo. Have you seen the bridge..? le pregunto a Jorge, que retransmite su barbacoa a través de la Blackberry. Decido irme con la música a otra parte, en concreto, al salón, a ver Machete, de Robert Rodríguez. 100 minutos de tex-mex de primera. Tan casposa como la había imaginado. Machete don't text.
Y hasta ahí mi finde. De los más bonitos que recuerdo. Buena proporción de diversión y tranquilidad, familia y amigos, y un poquito de descanso, que venía haciendo falta.
Os dejo con el tema de Foo Fighters que ha inaugurado mi mañana en la oficina, que forma parte de la banda sonora del viaje. Más findes como este, please!
4 comentarios:
Joder señor, esto si es un fin de semana completo, pero completo.
Tengo unas ganas tremendas del concierto tributo (era el 13 de abril o de mayo)?
Muy buen resumen!! :) Muy al estilo de mi Werchter del año pasado, que es lo que tocaba. Qué bien que lo disfrutaras tanto.¡¡Tienes que darle paz!!
Fer, es en mayo, que si no, mal vamos :-). Volver el domingo al mediodía y llenar la tarde y noche de cosas que hacer ha sido un puntazo. Esta clase de fines de semana cunden como unas vacaciones enteras.
Ha sido un finde más de sensaciones que de "Calocando lo petaron. Vaya técnica tienen todos" o de "Tarazona es muy bonito, su arquitectura tiene un uso característico del ladrillo". A veces intentar organizar tus pensamientos para escribirlo lo único que consigue es que olvides tus sentimientos. Ha sido un finde de sentimientos. Lo he disfrutado a saco. ¡Me venía muy bien un finde así!
Joder, sí que se parece el estilo al del post del Werchter, sí... Juro que no es un plagio, señor juez! Me vino así, fue inspiración divina...
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