Pues nada, lo prometido es déuda, y yo os iba a hablar del Azkena y a ello voy.
Llevaba desde 2004 sin ir a un festival. No soy muy festivalero, pero me encanta el rock, qué coño! Año tras año, veía los carteles y siempre había grupos chulos. No me gustan las etiquetas ni los apellidos. Me gusta el rock y punto. Y el Azkena ha sido mucho de eso. Porque, ¿dónde si no tienes a los Avett Brothers y a Rob Zombie juntos?
Me ronda la cabeza de que, años ha, cuando era en septiembre, coincidió que yo conocí a Firebird (un spin-off de los Spiritual Beggars), el mismo año que actuaban en el primer Azkena que recuerdo, pero por aquel entonces, yo debía de tener alguna asignatura para septiembre. Y aunque en 2004 me apunté al Xacobeo, por alguna razón jamás volví a apuntarme o interesarme, aunque sí es cierto que mi interés por otros festivales como el Werchter ha ido aumentando (Edu, Mery, Ángel, JoS: ya caerá un Werchter, pero este no es el año). El caso es que en enero, Jorge y yo le empezamos a dar vueltas al tema y nos aseguramoes esas primeras vacaciones que serían en el Azkena. Contaba con Ángel, que se cayó al final y se va al Werchter, pero se vinieron Rolando y Juanjo, amigos de Jorge y compañeros de local.
Al final, planificando, haciendo dos islotes con fechas en las que necesitaba días, me cogí unas vacaciones de 10 días, y con Lorena se fraguó un viaje muy majete, breve, pero intenso al País Vasco con la excusa de conocer, entre otras cosas, San Juan de Gaztelugatxe, paraíso del que me habló, hace ya dos meses, en una maravillosa noche en la plaza del Dos de Mayo. Al cabo de dos días y medio, estábamos en Vitoria, esperando a que llegasen los demás. Hotelazo que te crió, gracias a las gestiones de Jorge por los mundos de Facebook. Tres noches a un precio increíble. Demasiado para tres zumbaos (cuatro la primera noche) que hacen bromas tontas todo el rato y se hablan entre ellos en espanglish o por medio de trozos de canciones. Vaya panda de insoportables nos juntamos... ¡Pues nos llevamos genial! Bueno, pues con todo, no cambio el Memory Motel de San Sebastián por este. ¡Ha sido un viaje de contrastes y de equilibrio kármico total! :-)
Vamos al recinto, que estaba a unos 20 minutos andando si sabías (no supimos) optimizar la ruta. Unos que venían de Madrid sin comer, otros que no teníamos la entrada en papel. Gestiones y canjes y una cola del copón para las pulseritas. Nos encontramos a Alex (Chesnut Café) y a Esther, que nos cuelan al principio, pulserita y esa sensación de pasar los tornos como cuando vas al parque de atracciones con catorce años y ganas de hacer el gamberro. Pero fuimos un público serio.
Primer grupo: Black Country Communion
Los pillamos ya empezados, pero estuvieron muy bien. Glenn Hughes en forma como nunca. Chorro de voz y torrente energético ¿patrocinado por Monster? Bonamassa, con su Les Paul, su gorrita y su americana, Jason Bonham batiéndose contra los parches. Reconocí algunos riffs apisonadores, y, no podía faltar una reminiscencia de los Purple. Un Burn acojonante, aunque Hughes le arruinó el solo a Bonamassa intentando que el público corease una melodía bastante más burda. Buen comienzo! Entretanto, canje de dinero por fichas de póker para empezar a ingerir la preceptiva cerveza. Los mamones no daban cambio.
Segundo grupo: The Cult
Nunca les seguí mucho. El Ceremony anduvo por casa y yo creía que eran más oscuros, pero se marcaron un concierto rockero impecable. Ian Astbury tan gordo y hortera (con sus pantalones de Oompa Loompa, como él los definió) como se puede estar, pero cantando cojonudamente. Me flipó el guitarrista, y tengo ganas de pegarles una oreja. Cachondeo generalizado con sus constantes alusiones a un tal "Señor Pisso... How about taking a pee?" que debía andar por la derecha del escenario. Al cabo de unas pocas caímos en que se refería a los que meaban contra las vallas. Buen homenaje, pues!
Tercer acto: Rob Zombie
No me gustó en especial. Empezó bien con su imaginería de terror: fotos de Frankenstein y el hombre lobo, pies de micro con forma de esqueleto, pero por lo general el sonido fue bastante mediocre, sobre todo el armónico machacón del bombo. Un buen show de poses, látex, disfraces y carreras por la banda entre Zombie, el bajista y John 5 (ex Marilyn Manson). Solos de batería y guitarra cargados de ego y una Telecaster masacrada de postre. Nos entró hambre, así que nos enfrentamos a la cola del kebab porque venía algo muy grande.
Cuarto acto: Ozzy Osbourne
¡Mierda! Empieza I Don't Know y nosotros en la cola del kebab. El tío se despachó con esa, Mr. Crowley y Suicide Solution del Blizzard of Ozz, para dar paso a un poquito de Sabbath. Viviendo de las rentas sin acercarse al presente más allá del Mama I'm Coming Home de No More Tears. Mis espectativas respecto del príncipe de la oscuridad no eran excesivamente altas. Me estoy leyendo su autobiografía y, después de ver las últimas fotos, de haber visto trozos de The Osbournes o de imágenes de algunos conciertos recientes, uno no se espera un crack sobre el escenario. Con todo, yo creo que todos vimos lo que sí esperábamos. No cantó particularmente bien, pero no faltaron sus signos de agradecimiento y diversión, arengándonos a gritar y a cantar con él. Todo eso acompañado de esas tablas de gimnasia sueca que se marca el tío al ritmo al que sus músculos siguen la música de su banda. Decía que no andaba sobrado de voz. Pero su timbre único (quizá algún semitono por debajo de lo que oyésemos en los discos de los 70) seguía ahí. Terminó con un Paranoid un poco guarrete y se batió en retirada. Todos contentos porque, para muchos, era la primera, y probablemente la última vez para ver al gran Ozzy.
Quinto acto: Kyuss Lives
Todos los conciertos anteriores los vimos desde
relativamente lejos. Para el de Kyuss Lives nos acercamos de verdad. Segunda fila, algo ladeada. Buen sonido y, por parte de Jorge, Juanjo y Rolando, tremendas ganas de ver a John García y compañía. Buen concierto de un grupo que apenas conozco. Acaso conseguí identificar Gardenia, pero flipé con las baterías de Brant Bjork y los bajos de Oliveri. Otra apisonadora en la sección rítmica. Para esas horas hacía un frío acojonante y yo llevaba 20 horas despierto, así que, con otros dos dias de festi por delante, voté firme por volver al hotel.
Habitación para dos, pero dormimos cuatro. Rolando se llevó varias hostias en la cabeza cada vez que el servicio de habitaciones quiso pasar. Al segundo día estuvimos más finos y encontramos el cartel de "no molesten". Bajamos a la plaza de la Virgen Blanca a desayunar un pintxo de tortilla estupendo y vimos a un tal Ben Kingsley que se hacía pasar por Elvis. Me acordé y mucho de Félix. Hicimos la compra en el Carrefour y comimos en un parquecito a la que frikeábamos sobre música. Minisiesta en el hotel y salida hacia el festival.
Sexto grupo: Reverend Horton Heat
A recomendación de Jorge, grupo de rockabilly - punk y mucho talento. Sonidazo que salía de esa Gretsch y auténticas acrobacias sobre un contrabajo (no os intentéis subir a vuestras guitarras, pero sí a los contrabajos). Terminaron y nos movimos hacia los puestos. El primer día, el tema de los minis había sido un poco fiasco, así que dejamos la cerveza y nos pasamos al mojito prefabricado de Cacique. Fresquito y bueno, poco rockero, pero 4€. No le hicimos mucho caso a Atom Rhumba, nos dedicamos a ver amigos, hablar, ver camisetas, etc. Disfrutar un poco del ambiente general y del enclave.
Séptimo grupo: Cheap Trick
Cheap Trick son pop, AOR... En su día me pasaron el directo mítico del Budokan y no me dijo nada, pero tienen temazos como I want you to want me o Surrender. Los tíos están en forma y dieron un buen show. Todos nos partimos bastante con el guitarrista quien, no pudo faltar, sacó su guitarra de cinco mástiles. Aquello debe de pesar horrores, porque necesitó ayuda para quitársela. Otro grupo a redescubrir. Juanjo fue tan afortunado de recibir una especie de cartón firmado por la banda y lleno de púas de guitarra. Y yo de fotografiarlo. No lo he dicho, pero animado por las fotos de Kyuss, a medida que avanzó el festival tiré más y más de cámara. Este no lo vimos muy de cerca, menos aún el siguiente --Bad Brains-- que a mí no me interesaba particularmente. Oí hace pocos meses un disco y me pareció punk de lo más guarro, pero de hecho, desde una prudente lejanía, todo sonó relativamente interesante. Aprovechamos para cenar y tomar otro mojito, también para pedir el Azkena Passport y echarnos unas risas durante las gestiones, y para cuando empezó Primus, ya estábamos animados.
Octavo grupo: Primus
Tan animados que nos fuimos abriendo camino y acabamos en segunda fila, en medio de un pogo un tanto incómodo. El concierto estuvo bien, pero ¿qué puedo decir? son unos raritos, así que me centré en fotografiarles y fijarme en los rarísimos instrumentos de Les Claypool.
Noveno grupo: Queens Of The Stone Age
Para muchos, lo más esperado. Para mí, no exento de cierta
ilusión. Jorge y yo en segunda fila mientras montaban el escenario y, para cuando empezaron, pogo constante y violento, así que tiré de brazos para salirme de aquel pogo a codazos en menos de 15 segundos y quedarme, como caído del cielo, por la zona donde habíamos visto un día antes a su precuela, Kyuss. Me seguí dedicando a las fotos, a la par que reconocía algún tema. No me parcieron mal, pero no dejarán de ser demasiado guays para ser tan populares. Se supone (dice El País) que asistimos al mejor concierto de la historia. Pues vale. El País.
Décimo grupo: Clutch
Desaparecieron las hordas de fans de QOTSA y n
os quedamos bastante desahogados para ver a Clutch con comodidad. Me gustaron, pero tampoco tengo nada concreto que decir. Mola su blues pesado, como decían Jorge y Juanjo, pero tengo que oírme el disco. Alguna estuvo súper animada, esa que todos coreamos de "Vámonos, vamonos". Para algunos el mejor concierto del festival, para otros, lo estático de su guitarrista mandó el show al traste. Yo creo que fueron correctos, aunque les programaron súper tarde y acabaron a eso de las 4AM.
Tras Clutch nos tomamos el enésimo mojito en la carpa. Un poco agobiante todo, así que en menos de una hora nos fuimos al hotel. Trasnochamos más y habíamos encontrado el cartel de "no molestar", ergo, madrugamos menos y al tercer día, resucitamos de entre los muertos con un menú del día. Rioja del malo, pasta correosa, filetes embadurnados en salsa dudosa y natillas con vida propia. Antes de eso, un poco de blues en el pequeño escenario de la plaza, Microsiesta con frikeo musical (grandes descubrimientos en el móvil de Juanjo) y a por una tarde cargadita de grupos.
Llegamos y tras meternos medio litro de bebida energética Monster, sonaban los New Bomb Turks, a quienes oímos muy de fondo. Esa tercera tarde estuvimos más a nuestra bola, de dos en dos, rara vez de tres en tres, pero también coincidiendo con otra gente. Yo la disfruté como ninguna en lo musical y en lo fotográfico.
Undécimo grupo: Avett Brothers
Me fliparon. Me asusté con los primeros discos, pero con el sabio consejo de Gato pude comprobar que Mignonette y I and Love and You los ponen a la altura de grandes bandas como los Jayhawks. Me flipó la música, la puesta en escena, ver cómo el contrabajista bailaba con su instrumento, ver cómo se iban pasando del banjo a la acústica, al piano. Quedaba claro que dos de ellos son hermanos, y hubo momentos geniales. Una buena ponderación de emoción, melodías y rock. Grandes.
Duodécimo grupo: Band Of Horses
Me interesaba verlos porque me los puso Edu en el viaje a Tudela, así que les vi con Jorge. Y muy guay. Un calor insoportable en la carpa, al que debo el moreno que pueda lucir estos días. Mojito para compensar. Una pena haberles visto desde detrás y ser tan bajito. El domingo tuvimos la gran suerte de encontrárnoslos en la calle, hablar un poco con ellos, darles la enhorabuena y que nos firmasen unos autógrafos.
Decimotercer acto: Gregg Allman
Aunque el disco de este año me había dejado un poco frío
, verle en directo fue algo genial. Me encantó su banda y cómo ejecutaban los temas, y me encantaron los nuevos arreglos de canciones como Melissa, One Way Out o Whipping Post (de los Allman Brothers), a la que las compaginaba con temas compuestos por Jackson Browne o Warren Haynes. Toda una lección que volví a presenciar desde el mismo sitio que vi a los Avett y que vería a Paul Weller.
A Bright Eyes (viejos conocidos por una versión que hice en Mítico y Váter y los discos que entonces (2005) oí, nos los saltamos en favor de comprar un kebab y ver a The Knockouts, que nos habían recomendado. The Knockouts tocaban en el escenario menos relevante y eran una especie de Baseballs, pero estaba tan petado que no les hicimos mucho caso, así que nos fuimos a ver el casino y poco antes del siguiente concierto, nos encontramos con antiguos amigos de instituto, con los que nos fuimos a ver a Setzer.
Decimocuarto acto: Brian Sezter's Rockabilly Riot
No sabíamos muy bien por dónde se descolgaría. A mí me gusta el Setzer de Lucky 13 lo que más. El que inspiró Húmeda y Podrida. El de la pequeña banda y la voz a lo Rory Gallagher. Pero no me flipa para nada su enfoque orquestal instrumental. Por suerte tuvimos más bien lo que me gusta, y estuvo genial. Actitud rockabilly con piano, percusión, y "doble double bass". Estuvo muy bien, y fue un placer compartir unos mojitos con viejos compañeros del cole.
Decimoquinto acto: Paul Weller
Nos reubicamos donde yo había pasado ya media tarde para ver al grande grande. Quizá a muchos no les encajaba. A mí sí, jeje... Y lo disfruté. Llevo mil años sin oír a Paul Weller. Tengo el Stanley Road y el Heavy Soul en alguna parte, pero no me los sé. Fue lo suficiente para identificar Peacock Suit y The Changingman (temazos!!!) y alegrarme mucho de que rescatase The Eton Riffles y Start! de los tiempos de The Jam. Flipamos con la banda, con el guitarrista de Ocean Colour Scene, y con ver a un Paul Weller súper implicado. No es el mejor intérprete. Sus solos no son apoteósicos, su voz es muy personal, pero realmente es cómo lo vive. Fue impresionante.
Decimosexto acto: Thin Lizzy
Con un retraso importante aparecieron los dos que quedan del clan de los irlandeses y algunas nuevas incorporaciones. Nos tragamos una prueba de sonido en toda regla. Lo que no había pasado en todo el festival, ocurrió justo para el último concierto. La banda contaba con guitarra y batería de la formación más famosa (la de la época 74 - 78 aproximadamente), y tres nuevos miembros. Marco Mendoza al bajo. Calcando posturitas y modelo de bajo de Phil Lynott, pero dando un espectáculo egocéntrico bastante chusco. A la guitarra, doblando a Scott Gorham y encargándose de los solos de los otros guitarristas, Richard Fortus, más conocido por grabar y desesperarse con el Chinese Democracy de la última formación de Guns N'Roses. Fortus es una especie de diablo de Tasmania con guitarra incorportada que hizo un buen trabajo animando a la gente. A la voz y apoyando en la guitarra, un nuevo cantante que, todo hay que decirlo, clava a la perfección el estilo de Lynott. Y un teclista desconocido que, si bien en un principio asustó, apenas oímos. Para mi gusto sonaron excesivamente altos y más bien parecían una banda tributo al Live And Dangerous (literal). Me dio miedo cuando presentaron una nueva canción. Pero resultó ser nueva sólo en su repertorio de directo, porque era otro clasicazo :-) Hicieron lo que se puede considerar un buen recopilatorio de éxito, y a casita.
Y a casita nos fuimos nosotros de forma escalonada. Primero Jorge, luego yo y luego Juanjo. Nos apañamos para salir del hotel a eso de las 12 y tras un susto valorado en 405€, pagamos los 198€ (oh! es temporada alta, eso se piensa antes, pero es que la reserva se hizo en octubre...). En la plaza, de nuevo Gregg Allman, haciendo practicamente el mismo show de la tarde anterior. Igualmente bueno, claro. La gente se congregaba y, al cabo de tres días en Vitoria, todas esas personas te sonaban.
A eso de las 14h nos pusimos a buscar avituallamiento para el viaje (y poca cosa había en la tienda de la china dicharachera que decía ser de Madrid), y nos fuimos para la estación hablando sobre Black Sabbath. Se dio muy bien hasta Burgos, pero hacia el km 150 la cosa se paró. Después de avanzar cosa de 10km en una hora, la cosa se fue soltando, y para hacerlo más ameno, repasamos un poco las fotos de los conciertos que habíamos visto. Llegamos con una hora de retraso y muy buen sabor de boca. No soy un fanático de los festivales, pero vaya, si salen así de bien, habrá que ir a alguno más.
Llevaba desde 2004 sin ir a un festival. No soy muy festivalero, pero me encanta el rock, qué coño! Año tras año, veía los carteles y siempre había grupos chulos. No me gustan las etiquetas ni los apellidos. Me gusta el rock y punto. Y el Azkena ha sido mucho de eso. Porque, ¿dónde si no tienes a los Avett Brothers y a Rob Zombie juntos?
Me ronda la cabeza de que, años ha, cuando era en septiembre, coincidió que yo conocí a Firebird (un spin-off de los Spiritual Beggars), el mismo año que actuaban en el primer Azkena que recuerdo, pero por aquel entonces, yo debía de tener alguna asignatura para septiembre. Y aunque en 2004 me apunté al Xacobeo, por alguna razón jamás volví a apuntarme o interesarme, aunque sí es cierto que mi interés por otros festivales como el Werchter ha ido aumentando (Edu, Mery, Ángel, JoS: ya caerá un Werchter, pero este no es el año). El caso es que en enero, Jorge y yo le empezamos a dar vueltas al tema y nos aseguramoes esas primeras vacaciones que serían en el Azkena. Contaba con Ángel, que se cayó al final y se va al Werchter, pero se vinieron Rolando y Juanjo, amigos de Jorge y compañeros de local.
Al final, planificando, haciendo dos islotes con fechas en las que necesitaba días, me cogí unas vacaciones de 10 días, y con Lorena se fraguó un viaje muy majete, breve, pero intenso al País Vasco con la excusa de conocer, entre otras cosas, San Juan de Gaztelugatxe, paraíso del que me habló, hace ya dos meses, en una maravillosa noche en la plaza del Dos de Mayo. Al cabo de dos días y medio, estábamos en Vitoria, esperando a que llegasen los demás. Hotelazo que te crió, gracias a las gestiones de Jorge por los mundos de Facebook. Tres noches a un precio increíble. Demasiado para tres zumbaos (cuatro la primera noche) que hacen bromas tontas todo el rato y se hablan entre ellos en espanglish o por medio de trozos de canciones. Vaya panda de insoportables nos juntamos... ¡Pues nos llevamos genial! Bueno, pues con todo, no cambio el Memory Motel de San Sebastián por este. ¡Ha sido un viaje de contrastes y de equilibrio kármico total! :-)
Vamos al recinto, que estaba a unos 20 minutos andando si sabías (no supimos) optimizar la ruta. Unos que venían de Madrid sin comer, otros que no teníamos la entrada en papel. Gestiones y canjes y una cola del copón para las pulseritas. Nos encontramos a Alex (Chesnut Café) y a Esther, que nos cuelan al principio, pulserita y esa sensación de pasar los tornos como cuando vas al parque de atracciones con catorce años y ganas de hacer el gamberro. Pero fuimos un público serio.
Primer grupo: Black Country Communion
Los pillamos ya empezados, pero estuvieron muy bien. Glenn Hughes en forma como nunca. Chorro de voz y torrente energético ¿patrocinado por Monster? Bonamassa, con su Les Paul, su gorrita y su americana, Jason Bonham batiéndose contra los parches. Reconocí algunos riffs apisonadores, y, no podía faltar una reminiscencia de los Purple. Un Burn acojonante, aunque Hughes le arruinó el solo a Bonamassa intentando que el público corease una melodía bastante más burda. Buen comienzo! Entretanto, canje de dinero por fichas de póker para empezar a ingerir la preceptiva cerveza. Los mamones no daban cambio.
Segundo grupo: The Cult
Nunca les seguí mucho. El Ceremony anduvo por casa y yo creía que eran más oscuros, pero se marcaron un concierto rockero impecable. Ian Astbury tan gordo y hortera (con sus pantalones de Oompa Loompa, como él los definió) como se puede estar, pero cantando cojonudamente. Me flipó el guitarrista, y tengo ganas de pegarles una oreja. Cachondeo generalizado con sus constantes alusiones a un tal "Señor Pisso... How about taking a pee?" que debía andar por la derecha del escenario. Al cabo de unas pocas caímos en que se refería a los que meaban contra las vallas. Buen homenaje, pues!
Tercer acto: Rob Zombie
No me gustó en especial. Empezó bien con su imaginería de terror: fotos de Frankenstein y el hombre lobo, pies de micro con forma de esqueleto, pero por lo general el sonido fue bastante mediocre, sobre todo el armónico machacón del bombo. Un buen show de poses, látex, disfraces y carreras por la banda entre Zombie, el bajista y John 5 (ex Marilyn Manson). Solos de batería y guitarra cargados de ego y una Telecaster masacrada de postre. Nos entró hambre, así que nos enfrentamos a la cola del kebab porque venía algo muy grande.Cuarto acto: Ozzy Osbourne
¡Mierda! Empieza I Don't Know y nosotros en la cola del kebab. El tío se despachó con esa, Mr. Crowley y Suicide Solution del Blizzard of Ozz, para dar paso a un poquito de Sabbath. Viviendo de las rentas sin acercarse al presente más allá del Mama I'm Coming Home de No More Tears. Mis espectativas respecto del príncipe de la oscuridad no eran excesivamente altas. Me estoy leyendo su autobiografía y, después de ver las últimas fotos, de haber visto trozos de The Osbournes o de imágenes de algunos conciertos recientes, uno no se espera un crack sobre el escenario. Con todo, yo creo que todos vimos lo que sí esperábamos. No cantó particularmente bien, pero no faltaron sus signos de agradecimiento y diversión, arengándonos a gritar y a cantar con él. Todo eso acompañado de esas tablas de gimnasia sueca que se marca el tío al ritmo al que sus músculos siguen la música de su banda. Decía que no andaba sobrado de voz. Pero su timbre único (quizá algún semitono por debajo de lo que oyésemos en los discos de los 70) seguía ahí. Terminó con un Paranoid un poco guarrete y se batió en retirada. Todos contentos porque, para muchos, era la primera, y probablemente la última vez para ver al gran Ozzy.
Quinto acto: Kyuss Lives
Todos los conciertos anteriores los vimos desde
relativamente lejos. Para el de Kyuss Lives nos acercamos de verdad. Segunda fila, algo ladeada. Buen sonido y, por parte de Jorge, Juanjo y Rolando, tremendas ganas de ver a John García y compañía. Buen concierto de un grupo que apenas conozco. Acaso conseguí identificar Gardenia, pero flipé con las baterías de Brant Bjork y los bajos de Oliveri. Otra apisonadora en la sección rítmica. Para esas horas hacía un frío acojonante y yo llevaba 20 horas despierto, así que, con otros dos dias de festi por delante, voté firme por volver al hotel.Habitación para dos, pero dormimos cuatro. Rolando se llevó varias hostias en la cabeza cada vez que el servicio de habitaciones quiso pasar. Al segundo día estuvimos más finos y encontramos el cartel de "no molesten". Bajamos a la plaza de la Virgen Blanca a desayunar un pintxo de tortilla estupendo y vimos a un tal Ben Kingsley que se hacía pasar por Elvis. Me acordé y mucho de Félix. Hicimos la compra en el Carrefour y comimos en un parquecito a la que frikeábamos sobre música. Minisiesta en el hotel y salida hacia el festival.
Sexto grupo: Reverend Horton Heat
A recomendación de Jorge, grupo de rockabilly - punk y mucho talento. Sonidazo que salía de esa Gretsch y auténticas acrobacias sobre un contrabajo (no os intentéis subir a vuestras guitarras, pero sí a los contrabajos). Terminaron y nos movimos hacia los puestos. El primer día, el tema de los minis había sido un poco fiasco, así que dejamos la cerveza y nos pasamos al mojito prefabricado de Cacique. Fresquito y bueno, poco rockero, pero 4€. No le hicimos mucho caso a Atom Rhumba, nos dedicamos a ver amigos, hablar, ver camisetas, etc. Disfrutar un poco del ambiente general y del enclave.
Séptimo grupo: Cheap Trick
Cheap Trick son pop, AOR... En su día me pasaron el directo mítico del Budokan y no me dijo nada, pero tienen temazos como I want you to want me o Surrender. Los tíos están en forma y dieron un buen show. Todos nos partimos bastante con el guitarrista quien, no pudo faltar, sacó su guitarra de cinco mástiles. Aquello debe de pesar horrores, porque necesitó ayuda para quitársela. Otro grupo a redescubrir. Juanjo fue tan afortunado de recibir una especie de cartón firmado por la banda y lleno de púas de guitarra. Y yo de fotografiarlo. No lo he dicho, pero animado por las fotos de Kyuss, a medida que avanzó el festival tiré más y más de cámara. Este no lo vimos muy de cerca, menos aún el siguiente --Bad Brains-- que a mí no me interesaba particularmente. Oí hace pocos meses un disco y me pareció punk de lo más guarro, pero de hecho, desde una prudente lejanía, todo sonó relativamente interesante. Aprovechamos para cenar y tomar otro mojito, también para pedir el Azkena Passport y echarnos unas risas durante las gestiones, y para cuando empezó Primus, ya estábamos animados.
Octavo grupo: Primus
Tan animados que nos fuimos abriendo camino y acabamos en segunda fila, en medio de un pogo un tanto incómodo. El concierto estuvo bien, pero ¿qué puedo decir? son unos raritos, así que me centré en fotografiarles y fijarme en los rarísimos instrumentos de Les Claypool.Noveno grupo: Queens Of The Stone Age
Para muchos, lo más esperado. Para mí, no exento de cierta
ilusión. Jorge y yo en segunda fila mientras montaban el escenario y, para cuando empezaron, pogo constante y violento, así que tiré de brazos para salirme de aquel pogo a codazos en menos de 15 segundos y quedarme, como caído del cielo, por la zona donde habíamos visto un día antes a su precuela, Kyuss. Me seguí dedicando a las fotos, a la par que reconocía algún tema. No me parcieron mal, pero no dejarán de ser demasiado guays para ser tan populares. Se supone (dice El País) que asistimos al mejor concierto de la historia. Pues vale. El País.Décimo grupo: Clutch
Desaparecieron las hordas de fans de QOTSA y n
os quedamos bastante desahogados para ver a Clutch con comodidad. Me gustaron, pero tampoco tengo nada concreto que decir. Mola su blues pesado, como decían Jorge y Juanjo, pero tengo que oírme el disco. Alguna estuvo súper animada, esa que todos coreamos de "Vámonos, vamonos". Para algunos el mejor concierto del festival, para otros, lo estático de su guitarrista mandó el show al traste. Yo creo que fueron correctos, aunque les programaron súper tarde y acabaron a eso de las 4AM.Tras Clutch nos tomamos el enésimo mojito en la carpa. Un poco agobiante todo, así que en menos de una hora nos fuimos al hotel. Trasnochamos más y habíamos encontrado el cartel de "no molestar", ergo, madrugamos menos y al tercer día, resucitamos de entre los muertos con un menú del día. Rioja del malo, pasta correosa, filetes embadurnados en salsa dudosa y natillas con vida propia. Antes de eso, un poco de blues en el pequeño escenario de la plaza, Microsiesta con frikeo musical (grandes descubrimientos en el móvil de Juanjo) y a por una tarde cargadita de grupos.
Llegamos y tras meternos medio litro de bebida energética Monster, sonaban los New Bomb Turks, a quienes oímos muy de fondo. Esa tercera tarde estuvimos más a nuestra bola, de dos en dos, rara vez de tres en tres, pero también coincidiendo con otra gente. Yo la disfruté como ninguna en lo musical y en lo fotográfico.
Undécimo grupo: Avett Brothers
Me fliparon. Me asusté con los primeros discos, pero con el sabio consejo de Gato pude comprobar que Mignonette y I and Love and You los ponen a la altura de grandes bandas como los Jayhawks. Me flipó la música, la puesta en escena, ver cómo el contrabajista bailaba con su instrumento, ver cómo se iban pasando del banjo a la acústica, al piano. Quedaba claro que dos de ellos son hermanos, y hubo momentos geniales. Una buena ponderación de emoción, melodías y rock. Grandes.Duodécimo grupo: Band Of Horses
Me interesaba verlos porque me los puso Edu en el viaje a Tudela, así que les vi con Jorge. Y muy guay. Un calor insoportable en la carpa, al que debo el moreno que pueda lucir estos días. Mojito para compensar. Una pena haberles visto desde detrás y ser tan bajito. El domingo tuvimos la gran suerte de encontrárnoslos en la calle, hablar un poco con ellos, darles la enhorabuena y que nos firmasen unos autógrafos.
Decimotercer acto: Gregg Allman
Aunque el disco de este año me había dejado un poco frío
, verle en directo fue algo genial. Me encantó su banda y cómo ejecutaban los temas, y me encantaron los nuevos arreglos de canciones como Melissa, One Way Out o Whipping Post (de los Allman Brothers), a la que las compaginaba con temas compuestos por Jackson Browne o Warren Haynes. Toda una lección que volví a presenciar desde el mismo sitio que vi a los Avett y que vería a Paul Weller.A Bright Eyes (viejos conocidos por una versión que hice en Mítico y Váter y los discos que entonces (2005) oí, nos los saltamos en favor de comprar un kebab y ver a The Knockouts, que nos habían recomendado. The Knockouts tocaban en el escenario menos relevante y eran una especie de Baseballs, pero estaba tan petado que no les hicimos mucho caso, así que nos fuimos a ver el casino y poco antes del siguiente concierto, nos encontramos con antiguos amigos de instituto, con los que nos fuimos a ver a Setzer.
Decimocuarto acto: Brian Sezter's Rockabilly Riot
No sabíamos muy bien por dónde se descolgaría. A mí me gusta el Setzer de Lucky 13 lo que más. El que inspiró Húmeda y Podrida. El de la pequeña banda y la voz a lo Rory Gallagher. Pero no me flipa para nada su enfoque orquestal instrumental. Por suerte tuvimos más bien lo que me gusta, y estuvo genial. Actitud rockabilly con piano, percusión, y "doble double bass". Estuvo muy bien, y fue un placer compartir unos mojitos con viejos compañeros del cole.
Decimoquinto acto: Paul Weller
Nos reubicamos donde yo había pasado ya media tarde para ver al grande grande. Quizá a muchos no les encajaba. A mí sí, jeje... Y lo disfruté. Llevo mil años sin oír a Paul Weller. Tengo el Stanley Road y el Heavy Soul en alguna parte, pero no me los sé. Fue lo suficiente para identificar Peacock Suit y The Changingman (temazos!!!) y alegrarme mucho de que rescatase The Eton Riffles y Start! de los tiempos de The Jam. Flipamos con la banda, con el guitarrista de Ocean Colour Scene, y con ver a un Paul Weller súper implicado. No es el mejor intérprete. Sus solos no son apoteósicos, su voz es muy personal, pero realmente es cómo lo vive. Fue impresionante.Decimosexto acto: Thin Lizzy
Con un retraso importante aparecieron los dos que quedan del clan de los irlandeses y algunas nuevas incorporaciones. Nos tragamos una prueba de sonido en toda regla. Lo que no había pasado en todo el festival, ocurrió justo para el último concierto. La banda contaba con guitarra y batería de la formación más famosa (la de la época 74 - 78 aproximadamente), y tres nuevos miembros. Marco Mendoza al bajo. Calcando posturitas y modelo de bajo de Phil Lynott, pero dando un espectáculo egocéntrico bastante chusco. A la guitarra, doblando a Scott Gorham y encargándose de los solos de los otros guitarristas, Richard Fortus, más conocido por grabar y desesperarse con el Chinese Democracy de la última formación de Guns N'Roses. Fortus es una especie de diablo de Tasmania con guitarra incorportada que hizo un buen trabajo animando a la gente. A la voz y apoyando en la guitarra, un nuevo cantante que, todo hay que decirlo, clava a la perfección el estilo de Lynott. Y un teclista desconocido que, si bien en un principio asustó, apenas oímos. Para mi gusto sonaron excesivamente altos y más bien parecían una banda tributo al Live And Dangerous (literal). Me dio miedo cuando presentaron una nueva canción. Pero resultó ser nueva sólo en su repertorio de directo, porque era otro clasicazo :-) Hicieron lo que se puede considerar un buen recopilatorio de éxito, y a casita.
Y a casita nos fuimos nosotros de forma escalonada. Primero Jorge, luego yo y luego Juanjo. Nos apañamos para salir del hotel a eso de las 12 y tras un susto valorado en 405€, pagamos los 198€ (oh! es temporada alta, eso se piensa antes, pero es que la reserva se hizo en octubre...). En la plaza, de nuevo Gregg Allman, haciendo practicamente el mismo show de la tarde anterior. Igualmente bueno, claro. La gente se congregaba y, al cabo de tres días en Vitoria, todas esas personas te sonaban.A eso de las 14h nos pusimos a buscar avituallamiento para el viaje (y poca cosa había en la tienda de la china dicharachera que decía ser de Madrid), y nos fuimos para la estación hablando sobre Black Sabbath. Se dio muy bien hasta Burgos, pero hacia el km 150 la cosa se paró. Después de avanzar cosa de 10km en una hora, la cosa se fue soltando, y para hacerlo más ameno, repasamos un poco las fotos de los conciertos que habíamos visto. Llegamos con una hora de retraso y muy buen sabor de boca. No soy un fanático de los festivales, pero vaya, si salen así de bien, habrá que ir a alguno más.
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