miércoles, 18 de enero de 2012

Profundizando en fotografía

- Tiempo para escribir: ... sí y no... Más en el curro que en casa
- Condiciones (para hacerlo, como siempre, desde el curro): ...generalmente no
- Ganas e ideas: ...lo primero sí, lo segundo menos...

Pero estos días me rondaba una idea, y tengo más o menos tiempo, y hoy las condiciones son las idóneas.

Hace ya cosa de un año le andaba dando vueltas a una cámara de fotos, pero aún no estaba a la venta. Salía el 1 de marzo, pero ya tenía buenas críticas por Internet. Supongo que Xaxa, Fer y Sara, por ese orden, fueron los que me metieron el gusanillo con la fotografía durante los cinco años previos, desde que Xaxa abrió ese blog de fotografía.

Y Xaxa, a quien nunca llamo por ese nombre, me ayudó a elegir la cámara, con muy buen tino. Esta vez le hice caso al 100% y no me arrepiento nada de nada.

Así que a finales de marzo ya la tenía y la estrené en el concierto de Blood&Mery. Semanas más tarde, un jueves en El Junco, Fer me dio un par de trucos para tirar fotos en conciertos, y la verdad es que con eso ya empecé a sacar cosas que me gustaban y que se iban pareciendo a lo que yo veía, o a cómo quería verlo representado en foto, que era lo que buscaba yéndome a una cámara ya un poco avanzada.

En cuestión de diez días, entre vinos y cervezas, charlando en el Pepe Botella, escuchaba con atención las palabras apasionadas de quien ha vivido acompañada de una cámara desde que nació, de quien ha estudiado el tema con profusión y se ha dedicado a ello en cuerpo y alma durante algún tiempo. Por primera vez oía hablar con pasión absoluta sobre técnicas, potingues y experimentos que me eran absolutamente desconocidos. Sobre cómo se hacen las cosas en fotografía analógica, antes durante y después del disparo... Y me encantó y me alegré mucho de aquella apertura de miras que de repente estaba experimentando en ese sentido.

En nuestros viajes durante estos meses siempre nos han acompañado nuestras cámaras. Yo he seguido aprendiendo mucho, y ella ha retomado el gusanillo por la fotografía a mi lado, cosa que me alegra mucho. Ha sido un tema que nos ha ido acompañando, y hace cosa de un mes nos planteamos la posibilidad de dedicarnos a ello un poquito más, de salir a la calle con las cámaras. Lorena (¡por Dios, de quién diablos pensabais que iba a hablar yo si no! ¡no puedo inventarme más rodeos para no mencionarla explícitamente, mi capacidad literaria se queda aquí! :-P ) se vino a casa con su cámara, con su fotómetro y con un par de libros muy majos para que yo aprendiese, experimentase e incluso, despiezase su cámara para entenderla, pero no sólo eso, fue investigando para conseguirme un curso de iniciación a la fotografía. Uno de sus fantásticos regalos de estas fiestas.

Para hacer este curso (que daré el próximo fin de semana con quien fue uno de sus profesores de EFTI), utilizaré su cámara, así que tenía pendiente jugar un poco con ella, cosa que finalmente me puse a hacer el lunes por la noche. Tal y como me aseguraba, y aunque tiene mil funciones a estudiar con detenimiento, el manejo de los parámetros básicos que necesitas para hacer la foto que quieres hacer es bastante fácil e intuitivo. Pero con todo y con eso, había que ponerse al tema, que no va a desperdiciar uno su curso buscando dónde están las cosas que necesita tocar, esos deberes hay que llevarlos hechos de casa.

Antes de esto, el 6 de enero, a falta de planes para por la noche y con la tripa bien llena después de tanta celebración, concluímos que irnos de paseo nocturno para hacer fotos era una buena idea, así que elegimos el Templo de Debod. Ya le estuve poniendo los dientes largos a Fer desde que recibí el regalo, y aquella noche seguí haciéndolo. Fer me presionaba para que colgase las fotos al día siguiente y, bueno, no lo hice, pero lo hago hoy, y la verdad, merece la pena la espera si con ella puedo contar esta historia y la perspectiva más cercana del curso que haré este fin de semana.

Las fotos de aquella noche no aportan gran cosa a la historia de la fotografía. Todo el que se haya dado un paseo por el Templo de Debod debería tener algo similar, pero a nivel personal, me gustan. Sirvieron de algo. Son un ejercicio (casi más un juego, un pasatiempos) en elegir velocidades (se nota en tres fotos casi idénticas de las olas del estanque del Templo), ISOs y balances de blancos y ver si la foto que sale coincide con la que esperabas sacar. Comentábamos cosas interesantes aquél día según bajábamos las escaleras del parque en el que se encuentra el Templo, como por ejemplo, el hecho de que de ese paseo nocturno, casi saldrían mejores fotos de las parejas que se sentaban junto a los estanques o de las que se besaban en las barandillas (dispuestas como gallinas ponedoras, matemáticamente separadas en sus respectivos compartimentos), que de las manidas donaciones de los egipcios. La chispa a la hora de hacer "la foto", el querer meterse hasta la cocina y arriesgarse (dentro de lo éticamente correcto o quizá a veces no...) son cosas que seguramente no impartan en ningún curso. Supongo que son las que crecen a medida que lo hace el gusanillo de la cámara. Sentir la confianza de poder ver de cerca y con descaro la foto que quieres sacar.

En fin, yo mañana me voy de viaje un par de días (¡hacía muchísimo que no viajaba!) y el sábado tengo el curso, así que estoy dándole vueltas a qué cosas quiero aprender o qué preguntas debo hacer para sacarle el máximo partido.

Dejo aquí depositadas las fotos y muchas ilusiones.




Templo de Debod - 6-1-2012

8 comentarios:

Lorena dijo...

Estupendas tus fotos, estupenda la pasión que pones en todo lo que haces, estupendo que te guste mi regalo, estupendo que tu me hayas hecho querer hacer fotos de nuevo y estupendo TÚ!!!
Muaka!!!!

PD: y mis fotos de esa noche???

Emilitros dijo...

oyes, que hay fotos muy buenas... mis enhoraidem, digo enhorabuenas!

A apretar con fuerza el botón fotográfico!

szociofoto dijo...

Fantástico, a ver si coges afición y si te vuelves fotero podemos quedar un día para dar una vuelta y afotar.

Para mi la fotografía se ha vuelto imprescindible. Es como la poesía, algo que puede ser muy personal y que te ayuda a muchas cosas. Una de ellas conocerte a ti mismo.

Ya te contará Lorena cuales son las siguientes etapas después de ese primer gusanillo.
El largo camino hacia el frikismo fotográfico.
A mi la fotografía me ha enseñado a ver, aunque suene a topicazo. Los pequeños detalles que antes no veía se han vuelto muy importantes.

Para mi, que me mola la foto callejera, afotar es como cazar...Y bueno, al menos yo con el tiempo me he vuelto un cazador solitario.

Un abrazo y muchas fotos!

Javi dijo...

Gracias por los comentarios estupendos, por las enhorabuenas y por esos buenos deseos para el futuro de esta afición... Si además sirve para ver de otra manera y conocerse a uno mismo, ¡qué maravilla! Por supuesto que tiene mucho de técnica y mucho de personal. Como la música, como tantas veces las hemos comparado...

¡Con estos comentarios da gusto!

Lo, las fotos de tu cámara de aquella noche, como las hicimos desde los mismos sitios, son por lo general parecidas, aunque tienen colores más reales y un contraste muy chulo. En concreto hay una que tiene una composición muy interesante en la que yo no me fijé, pero lo mejor, te lo tengo que decir, fue tu lección sobre todas aquellas fotos buenas que no hicimos de parejas y gallinas ponedoras. ¡La próxima vez le echamos más huevos!

Fernando García Redondo dijo...

A seguir tirando! Hazte más amigo de flickr, que te echa de menos, y a ver cuando quedamos y me cuentas en persona lo del curso de cazar conciertos! :)

the very Mery dijo...

¡Muy buenas fotos Javi! Ánimo para seguir investigando y aprendiendo y practicando, la verdad es que es una afición genial y se ve que te entusiasma.

szociofoto dijo...

Me sumo a lo de que flickr te echa de menos ...

Javi dijo...

Seguiré practicando e iré colgando cosillas en Flickr, ¡claro que sí!

Por de pronto, el sábado tuve el curso y estuvo muy bien :-)

Gracias a todos por vuestro apoyo, así da gusto!!!