martes, 18 de junio de 2013

...y el DLNA salvó mi vida


Hoy nos ponemos un poco techies... Llevamos dos semanas en lo que tendremos a bien llamar Arganda Meadows (no me hagan chistes fáciles con la orina, por favor). Y algunas cosas son muy diferentes allí. Una casa grande con pasillo, que tiene una zona bastante diferenciada entre la cocina y el salón y las habitaciones. Os lo cuento en plan Strawberry Fields, que siempre es un tema al que volver.

[Parte 1a - Con mellotron, en clave de Do]

Desde hace más de dos años, me propuse desayunarme con buena música todos los días. Elegir un disco que me pusiese las pilas. Cosa que he ido manteniendo siempre y formaba parte de mi rutina matutina. En tanto en cuanto Lorena desayunase a mi vera, intentaba que la música de nuestro desayuno fuese también de su agrado (no sin barrer para casa todo lo posible, pero evitando algún que otro fracaso seguro y también dando alguna que otra cucharadita dulce de cuando en cuando...).

El caso es que eso era muy sencillo en Ferrocarril Hills, y con poner el volúmen un poco generoso, ya había música en el salón para mientras preparábamos el desayuno y nos lo zampábamos, en el vestidor, para mientras elegíamos ropa (vestidor, no veas... todo porque es una habitación con armarios, porque en una casa de 40m2, tener un vestidor suena un poco a alarde), y en el baño, en tanto en cuanto la puerta pudiese estar abierta.

Así que el 1 de junio te encuentras en una casa en la que las conversaciones no se propagan facilidad a través del pasillo, y asimismo, tampoco lo hace la música. Y en la que no hay muebles, y tampoco equipo de música, ni vinilos ni CDs a la vista... Complicado tema el de la música. Y no veas lo que se nota su ausencia. Ni las mejores conversaciones sobre IKEA o Maisons Du Monde, o los planes mañaneros son capaces de darte ese soniquete de fondo o hacerte la ducha menos monótona, por rápida que sea. 

Total, que he estado un par de semanas tirando de Grooveshark desde el iPad, pero es un poco infiernito, porque nunca te encuentra un disco entero en condiciones, como lo hace el interfaz de PC, con el que me enchufo discazos a diario, se corta si lo bloqueas (por aquello de no fundirte la batería iluminando una pantalla que no estás mirando), te lía las canciones encolada y oyes la primera de Delantera Mítica cada vez que se cansa, o la canción que ya odias de California Guitar Trio.

[Parte 1b - Con cuerdas de verdad y en clave de Si]

Yo antes trabajaba en una empresa que tenía a Orange como principal cliente. También a Telefónica. Hace dos o tres años sacamos el Livebox 2 y algún otro router, descodificador, radio IP y marco de fotos digital que incorporaban una nueva tecnología basada en uPnP, llamada DLNA. Y durante un tiempo me curré unas demostraciones muy chulas en las que diferentes dispositivos compartían sus vídeos: router, descodificador, PC, radio digital... En un momento dado, me bajé un par de reproductores para el iPhone que entonces tenía (y que echo de menos cada día que amanece).

[Parte 2 - Overdub sobre ambas partes concatenadas, las dos en clave de Sí, cosa que se consigue ralentizando la primera hasta sonar en el tono de la segunda]

Claro, en Ferrocarril Hills no tenía ninguna utilidad andar mandando música del router al móvil para sonar a través del equipo de música, porque para eso cogías el pincho y lo ponías directamente en el equipo de música. Aparte, el iPad no se encastraba bien en el equipo de música... en fin, una pirueta absurda.

Pero en Arganda Meadows sí, vaya. Esta mañana me ha acompañado el iPad con Tomorrow The Green Grass de los Jayhawks. El mismo pincho USB que nos puso música durante el finde en la despedida de soltero de Antonio ha hecho una excelente misión esta mañana. Incluso con un par de temas del Gran Rex de Bunbury. De la cocina al despacho, y ahí se ha quedado, dando servicio.

Prometo más aventuras... Este fin de semana, sin ir más lejos, un altavoz bluetooth y una Blackberry venida a menos nos habilitaron nuestra clásica gymkana musical, para aderezar las pruebas a las que sometíamos a Antonio, alias "Miss Meri-lyn". No deshecho darle un poco de riqueza sónica al tema mediante algún cacharrito de esas características.

The Beatles - Strawberry Fields Forever (1967)

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