Voy a recuperar un post que dejé en mi otro blog el 24 de octubre de 2006. El domingo volvíamos de un viajecito rural-musical, y mientras Fon y Núñez hacían por dormir, Félix y yo frikeábamos y frikeábamos sin descanso. Llegaron los Animals y nos posimos a hablar de Eric Burdon, y cómo no, le recomendé al Duende que echase una buena oreja a los tres discos que grabó con WAR.
Uno de esos grandes descubrimientos que tanto me enorgullecen (habiendo hablado ya de Grand Funk, James Gang o Rory Gallagher), son Eric Burdon & WAR.
No soy un gran fanático de The Animals, aunque mi mula le va a intentar poner solución en breve... Simplemente, no les he escuchado en detalle. Me aburre House Of The Rising Sun, pero no me desagrada nada Don't Let Me Be Misunderstood. Ambas son canciones de su primera época, cuando Chas Chandler era su bajista y no el manager y productor de Jimi Hendrix ni el de Slade. Durante esa época (1966 - 1970), los Animals existieron como Eric Burdon & The Animals, e incluso como Eric Burdon & The New Animals, aunque esto podría ser una resurrección posterior. Esta época (que tampoco conozco en detalle) es más dada a la psicodelia (dicho así es una perogrullada), pero canciones como Monterey y Woodstock (qué le vamos a hacer si el chico se inspiraba en los festivales...) no parecen una mala carta de presentación.
El caso es que Eric Burdon tiene una de las voces carismáticas de los 60 y 70. Muy cruda, pero muy colorida. Es una experiencia similar a oir la voz de Bon Scott de AC/DC: Cruda, sí, pero no sólo eso... Brian Johnson (su sucesor) tiene una voz cruda, pero Bon Scott es mucho más (no os riáis, cabrones). El caso es que si cogemos ejemplos de la British Invasion, quizá Eric Burdon sea de las voces más desgarradoras, y los Animals, uno de los grupos menos dados al pop y más a una extraña mezcla de blues y soul.
Así que, allá por 1970, Eric Burdon se juntó con un grupo de afroamericanos llamado WAR y sacaron en dos años lo que sería el grueso de su discografía. Todos sus coetáneos fueron endureciendo sus sonidos con la llegada de la nueva década: The Who, The Kinks, los propios Beatles, que no llegaron a ver más que unos meses de 1970, los Rolling Stones, los Yardbirds reconvertidos en Led Zeppelin / Jeff Beck Group o los Small Faces, reconvertidos en The Faces / Humble Pie... Otros buenos ejemplos son Traffic y Cream o esa primera joint venture musical, supergrupo o grupo de grupos que formaron los dos últimos y que vino a llamarse Blind Faith, durante escasos meses, en 1969. Todos incorporaron algo de blues mezclado con rock más duro de lo usual y se quitaron la psicodelia, los abalorios jipis y los instrumentos autóctonos de encima cuando se les pasó el colocón de LSD que llevaban desde 1966.
Para mí esto es lo que le da tanta calidad a la música de la primera mitad de los 70. Dejarse de mandangas y volver al rock más simple y efectivo. Un buen ampli a todo trapo, sin efectos ni leches: Sólo saturación de la buena y reverb adecuada. Una buena patada en los huevos al tocadiscos que andaba también rallando todo y rayando a todos.Uno de esos grandes descubrimientos que tanto me enorgullecen (habiendo hablado ya de Grand Funk, James Gang o Rory Gallagher), son Eric Burdon & WAR.
No soy un gran fanático de The Animals, aunque mi mula le va a intentar poner solución en breve... Simplemente, no les he escuchado en detalle. Me aburre House Of The Rising Sun, pero no me desagrada nada Don't Let Me Be Misunderstood. Ambas son canciones de su primera época, cuando Chas Chandler era su bajista y no el manager y productor de Jimi Hendrix ni el de Slade. Durante esa época (1966 - 1970), los Animals existieron como Eric Burdon & The Animals, e incluso como Eric Burdon & The New Animals, aunque esto podría ser una resurrección posterior. Esta época (que tampoco conozco en detalle) es más dada a la psicodelia (dicho así es una perogrullada), pero canciones como Monterey y Woodstock (qué le vamos a hacer si el chico se inspiraba en los festivales...) no parecen una mala carta de presentación.
El caso es que Eric Burdon tiene una de las voces carismáticas de los 60 y 70. Muy cruda, pero muy colorida. Es una experiencia similar a oir la voz de Bon Scott de AC/DC: Cruda, sí, pero no sólo eso... Brian Johnson (su sucesor) tiene una voz cruda, pero Bon Scott es mucho más (no os riáis, cabrones). El caso es que si cogemos ejemplos de la British Invasion, quizá Eric Burdon sea de las voces más desgarradoras, y los Animals, uno de los grupos menos dados al pop y más a una extraña mezcla de blues y soul.
Así que, allá por 1970, Eric Burdon se juntó con un grupo de afroamericanos llamado WAR y sacaron en dos años lo que sería el grueso de su discografía. Todos sus coetáneos fueron endureciendo sus sonidos con la llegada de la nueva década: The Who, The Kinks, los propios Beatles, que no llegaron a ver más que unos meses de 1970, los Rolling Stones, los Yardbirds reconvertidos en Led Zeppelin / Jeff Beck Group o los Small Faces, reconvertidos en The Faces / Humble Pie... Otros buenos ejemplos son Traffic y Cream o esa primera joint venture musical, supergrupo o grupo de grupos que formaron los dos últimos y que vino a llamarse Blind Faith, durante escasos meses, en 1969. Todos incorporaron algo de blues mezclado con rock más duro de lo usual y se quitaron la psicodelia, los abalorios jipis y los instrumentos autóctonos de encima cuando se les pasó el colocón de LSD que llevaban desde 1966.
Su primer disco, Eric Burdon Declares War, además de un ingenioso título, es una excelente carta de presentación: Blues y Soul clásicos con Blues for Memphis Slim, del que se extrae su Mother Earth y una increíble versión del clásico Tobacco Road, en una versión larguísima, de esas tan hipnóticas que podrían tener una parte central que durase por siempre jamás, y junto a ellas, su single Spill The Wine, tremendo en todo: en la forma de cantar y frasear de Burdon, en la letra, en el órgano Hammond, en la chica que dice de fondo "es una cooosaa de loooocoooos...", en la percusión, en la flauta que, afinanda o no, lidera la melodía del estribillo, y en la fuerza del mismo.
The Black Man's Burdon se abre con una versión tremenda de Paint It, Black, en mi opinión muy destacable frente a la original de los Rolling Stones, con tantos añadidos que hace que parezca otra canción digna del mismo mérito. Una constante en las versiones de Burdon son los cambios que hace en las letras, y esta no se libra. También versionea (dos veces) el Nights In White Satin de Moody Blues, con el mismo nivel de transformación y originalidad, e incluye otros temas a destacar como Bare Back Ride (a lo John Lee Hooker), Home Cookin' o They Can't Take Away Our Music, himno donde los haya.
Tras este disco y a mitad de la correspondiente gira, Burdon abandonó WAR sin más explicaciones y WAR siguieron con tanto o más éxito que en su etapa con Burdon. Prueba de ello son sus discos en directo sin temas de esa etapa y el que, entonces, allá por 1975, y más con el tiempo, se ha convertido en su mayor éxito: La canción Why Can't We Be Friends, que poco tiene que ver con la versión que conocemos de alguna comedia reciente de esas tipo hermanos Farelli o con el sonido de la etapa junto a Burdon.
El caso es que, inducido o no por este éxito, apareció en el mercado el disco Love Is All Around, que contiene el curioso tema que da título al disco, Love Is All Around, una tremenda Magic Mountain en la que las trompetas y el piano lo animan todo y Eric Burdon se desgañita como el que más en el estribillo, una versión diferente y reducida del Tobacco Road del primer disco, y por si fuera poco, en la línea de otras versiones de temas de grupos contemporáneos, una versión de A Day In The Life de los Beatles, que aporta y altera tanto como las anteriores. Por si fuera poco, una versión más de Paint It, Black, esta vez en directo, y otro tema llamado Home Dream, lo que lo convierten en una despedida imprescindible, por mucho que tardara en llegar.
Yo conocí a este grupo gracias a Kike Mirror por el recopilatorio que veis aquí al lado. Contiene en unos 50 minutos casi todo lo imprescindible, pero si os gusta el rollo de lo que he adjuntado, merece la pena hacerse con todo ello. Seguramente sea que no, pero había que intentarlo.
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