El siguiente post, lo escribí el 16 de septiembre de 2008, cuando murió Rick Wright. Lo tenía guardado para recuperarlo y creo que, a la vista del conciertazo de The Wall del pasado viernes, merece la pena ir entrando en harina hablando de aquello que hizo de Pink Floyd una gran banda. Pese a centrarse un poco en la figura del olvidado Rick Wright, es un pequeño repaso de los diferentes régimenes de liderazgo del grupo, empezando por el reinado psicodélico de Syd, el tripartito sinfónico, la dictadura mural de Waters y la coalición de la oposición de los 90.
Anoche, poco antes de irnos a dormir, supe por un SMS que había muerto Rick Wright, teclista de Pink Floyd desde sus inicios, a mediados de los años sesenta. Para que todos nos ubiquemos, el lugar ocupado por Rick en Pink Floyd podría asemejarse al que ocupase George Harrison en los Beatles: El tercer hombre, en la sombra de otros grandes talentos.
En su época inicial, antes de que la cordura lo abandonase, Syd Barrett se erigió líder del grupo psicodélico cuyo nombre, lejos de tener una traducción literal, rendía tributo a dos grandes del blues: Pink Anderson y Floyd Council. El grupo estaba integrado por el propio Syd a la voz y guitarra, Roger Waters al bajo, Nick Mason a la batería y Rick Wright a los teclados. Tras la partida de Syd Barrett y con el asentamiento definitivo del guitarrista David Gilmour, el grupo trató de perpetuar la fórmula inicial, repartiendo, casi en partes iguales, la responsabilidad compositiva y --salvo por lo que respecta a Mason-- vocal, anteriormente más centralizadas en Barrett.
Anoche, poco antes de irnos a dormir, supe por un SMS que había muerto Rick Wright, teclista de Pink Floyd desde sus inicios, a mediados de los años sesenta. Para que todos nos ubiquemos, el lugar ocupado por Rick en Pink Floyd podría asemejarse al que ocupase George Harrison en los Beatles: El tercer hombre, en la sombra de otros grandes talentos.
En su época inicial, antes de que la cordura lo abandonase, Syd Barrett se erigió líder del grupo psicodélico cuyo nombre, lejos de tener una traducción literal, rendía tributo a dos grandes del blues: Pink Anderson y Floyd Council. El grupo estaba integrado por el propio Syd a la voz y guitarra, Roger Waters al bajo, Nick Mason a la batería y Rick Wright a los teclados. Tras la partida de Syd Barrett y con el asentamiento definitivo del guitarrista David Gilmour, el grupo trató de perpetuar la fórmula inicial, repartiendo, casi en partes iguales, la responsabilidad compositiva y --salvo por lo que respecta a Mason-- vocal, anteriormente más centralizadas en Barrett.

De izquierda a derecha: Nick Mason, Syd Barrett, David Gilmour, Roger Waters y Rick Wright
De 1968 a 1979, Pink Floyd abandonó paulatinamente el estilo psicodélico para sumergirse en una visión particular y muy elegante del rock sinfónico o progresivo (¡ay!, malditas etiquetas...). Las personalidades de David Gilmour y Roger Waters iban destacando a medida que facturaban algunos de los discos más representativos de la década de los 70, y hasta mediados de esta década, Wright proporcionaba un respaldo musical insustituíble. En un momento crucial para la introducción de nuevos sonidos, sus aportaciones a discos tan esenciales como Atom Heart Mother, Meddle, The Dark Side Of The Moon o Wish You Were Here resultan imperecederas. Sin embargo, a medida que avanzaban los años setenta, Roger Waters ganaba fuerza compositiva en los discos de temática cada vez más neurótica y extensa, hasta practicamente acaparar créditos en The Wall (1979).

Ante el escenario de The Wall (1980)
Wright abandonó el grupo durante las sesiones de The Wall para reunirse con ellos en la correspondiente gira de apariciones esporádicas durante 1980 y 1981 y dejar definitivamente la banda tras la misma. La formación, con Waters y sin Wright, apenas duró un disco más, The Final Cut (1983), tras el cual el grupo se desintegró.
En 1987, después de abrirse proyectos en solitario en todos los frentes y de iniciar las pertinentes batallas legales, Pink Floyd, con Gilmour a la cabeza, resurgieron sin Waters, pero con Wright reintegrándose progresivamente en la banda; una lenta evolución que dejó dos discos de estudio (A Momentary Lapse Of Reason, de 1987 y The Division Bell, de 1994), y dos en directo (The Delicate Sound Of Thunder, de 1988 y P·U·L·S·E, de 1995, sí, el CD que tenía un led rojo que amenazaba con "latir" durante varios años). Entretanto, Rick Wright publicó trabajos irregulares en solitario en 1978 y 1984, siendo reconocible el sonido característico en el último: Broken China (1996).
El 1 de julio de 2005 el mundo entero tuvo la oportunidad de presenciar una actuación de la formación gloriosa de Pink Floyd: Gilmour, Waters, Wright y Mason, para interpretar cuatro canciones en el Live8. La reunión no cristalizó en otras posteriores, sin embargo, supuso un alivio de tensiones entre Waters y los demás, especialmente Wright. Para el disco On an Island de David Gilmour (2006) y su correspondiente gira, el guitarrista contó una vez más con el talento de Wright.
En 1987, después de abrirse proyectos en solitario en todos los frentes y de iniciar las pertinentes batallas legales, Pink Floyd, con Gilmour a la cabeza, resurgieron sin Waters, pero con Wright reintegrándose progresivamente en la banda; una lenta evolución que dejó dos discos de estudio (A Momentary Lapse Of Reason, de 1987 y The Division Bell, de 1994), y dos en directo (The Delicate Sound Of Thunder, de 1988 y P·U·L·S·E, de 1995, sí, el CD que tenía un led rojo que amenazaba con "latir" durante varios años). Entretanto, Rick Wright publicó trabajos irregulares en solitario en 1978 y 1984, siendo reconocible el sonido característico en el último: Broken China (1996).
El 1 de julio de 2005 el mundo entero tuvo la oportunidad de presenciar una actuación de la formación gloriosa de Pink Floyd: Gilmour, Waters, Wright y Mason, para interpretar cuatro canciones en el Live8. La reunión no cristalizó en otras posteriores, sin embargo, supuso un alivio de tensiones entre Waters y los demás, especialmente Wright. Para el disco On an Island de David Gilmour (2006) y su correspondiente gira, el guitarrista contó una vez más con el talento de Wright.
La noticia de su muerte llega en la incertidumbre del álbum que, por lo visto, estaba preparando. Es el segundo miembro de Pink Floyd en ingresar en el Rock & Roll Heaven. El primero fue Syd Barrett, en julio de 2006, tras una ausencia de la vida pública de más de treinta años (salvo para una breve entrevista "robada" en el jardín de la casa de sus padres en Cambridge, 1982).
Os dejo con una larga actuación de Pink Floyd en uno de sus grandes momentos: Allá por 1971, tras la publicación de Meddle, a caballo entre las grabaciones de la banda sonora Obscured by Clouds y el imprescindible The Dark Side Of The Moon, Pink Floyd grabó en las ruinas de Pompeya su película Live at Pompeii, de la que se extrae este "Echoes (Part I)", acreditada a partes iguales a Gilmour, Waters, Mason y Wright, pero con una intervención superlativa por parte del último.
Os dejo con una larga actuación de Pink Floyd en uno de sus grandes momentos: Allá por 1971, tras la publicación de Meddle, a caballo entre las grabaciones de la banda sonora Obscured by Clouds y el imprescindible The Dark Side Of The Moon, Pink Floyd grabó en las ruinas de Pompeya su película Live at Pompeii, de la que se extrae este "Echoes (Part I)", acreditada a partes iguales a Gilmour, Waters, Mason y Wright, pero con una intervención superlativa por parte del último.
Echoes (Part I) - Live at Pompeii (1971)

2 comentarios:
Puta madre este post!
La vida tiene grandes momentos. Para mí uno de ellos fue cuando descubrí a Pink Floyd a principios de los 90 y me creía que era la única persona del mundo que los conocía.
Requiem por Wright.
Uno de tantos grupos que heredé de mis hermanos... me pasaba un poco lo mismo, pero creo que de mi grupo de amigos sí fui el primerísimo. Eso cuenta, ¿no? :-) Seguro que entonces también fue tu caso...
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