Lo del concierto del viernes fue algo sin precedentes.
Por poneros en antecedentes: Me gusta Pink Floyd. De forma creciente desde el primer disco (destaco Astronomy Dominé, Interstellar Overdrive, Bike y los singles Arnold Layne y See Emily Play). Pero Syd Barrett es otra historia. Es como si fueran otro grupo.
Syd se va y se dedica a lo suyo durante un par de años, y mientras tanto, durante el mismo período, Pink Floyd no dejan de crecer. Ya en A Saucerful of Secrets (con Let There Be More Light, A Saucerful Of Secrets),y singles como Julia Dream o Point Me At The Sky, pese a la precariedad, se ve lo que van a ser Pink Floyd. Así siguen evolucionando con More (con Cirrus Minor, Green Is The Colour, Cymbaline), Zabriskie Point y Ummagumma (con Grantchester Meadows, The Narrow Way pt.2). Pero el salto ocurre con Atom Heart Mother, Meddle y Obscured By Clouds. A partir de The Dark Side Of The Moon, el resto es historia... Wish You Were Here y Animals.
Esto culmina con The Wall, como disco, como película, como concepto creativo (tremenda la asociación con Gerald Scarfe) y como una serie limitada de representaciones en directo, es una obra tremenda y enorme, pero eso no significa que me guste demasiado Roger Waters como personaje. Me parece que, después de hacer The Wall, quiso seguir explotando la paranoia vital en The Final Cut, y luego en solitario, en The Pros and Cons of Hitchhiking, Radio K.A.O.S. o Amused to Death, y no sé, Pink Floyd nunca fue un grupo al uso, pero me da la impresión de que, pese a que sus discos más reconocidos abordan temáticas difíciles como la locura, el aislamiento, la sociedad o la política, la cosa cada vez va a más en términos de neuras.
Total, dos párrafos para decir que me compré la entrada el pasado agosto por recordar buenos tiempos, juntarme con un montón de amigos (como ha acabado siendo el caso, principal motivo de alegría y regocijo), y por ver un gran montaje, a buen seguro, pero no en concreto por que le tenga mucha simpatía a Roger Waters. No me planteé que 56€ fueran mucho dinero. Lo son, pero, a la vista de la calidad. Están más que bien invertidos. Diría que mejor que los 72€ de AC/DC.
El gusanillo realmente me entró el miércoles pasado estando en Lisboa. En RTP África ponían un reportaje y vi la marioneta del profesor. Luego en la FNAC del Chiado vi que todo era Pink Floyd, y entendí que ya había pasado por ahí, que había dejado huella y que iba a ser algo grande. Así que me hizo mucha más ilusión desde esa perspectiva. Con mucho ajetreo, por la parte que me toca, hacia las 20:15 estábamos ya un buen grupo de amigos (mis dos hermanos, Javi Filete, Dani Bellidette, Emilio, María, Vicky, Txus, Juan, Moe, el señor Rebollar, Paco). Y pronto llegarían Alfredo y su señora.
Salimos para allá y nos dividimos en tres grupillos. Según llegamos, dos porciones de muro a los lados, la clásica pantalla circular que lleva décadas acompañando los espectáculos de Pink Floyd, y un par de marionetas (que luego fueron tres, más un cerdo jabalí volador).
Vale. Un poquito de espera y, para cuando la cosa comenzó y empezaron las proyecciones sobre los trozos de muro, ya sabía que iba a ser grandioso. El concierto siguió perfectamente la estructura de aquellos conciertos de 1980/1981, que ya fueron grandes de por sí en aquella época. Aportaban fragmentos clave de la película, algunos de los cuales no estaban en el disco. Lo mismo pasó aquí.
Según atacaron In the flesh..?, también quedaba claro que la banda era enorme y lo iba a petar a base de bien. Waters se permitió una pausa para dar las gracias, justo antes de Mother, que sincronizó con unas imágenes de la actuación en el Earls Court de Londres de hace treinta años.
A lo largo del concierto, se sucedían las proyecciones y efectos. El sonido envolvente, pero entre ellos, mucho material nuevo y un sincronismo perfecto en el tiempo y en el espacio, con cada nuevo ladrillo entrando en escena y aportando más luz al significado de ese muro. Ya se hizo hace treinta años y, a ese respecto, la construcción del muro fue similar, pero como digo, las proyecciones le daban nuevos significados. Y como si se tratase de un DVD de Pixar, el contenido venía perfectamente adaptado "de fábrica", al caso español, con ese "No fucking way" que traducían, al otro lado del muro como "No me jodas".
Un ejército de pipas se encargaba de construir un muro similar al de aquellos conciertos. Con diferencia fueron los que más curraron esa noche. Con el apoyo de unos andamios que iban subiendo, el muro crecía ante nuestros ojos sin que apenas nos diésemos cuenta. Sólo de vez en cuando descubrías un nuevo ladrillo.
Aparecieron la madre, la novia... Y llegó el fin de la primera parte, con un muro completamente
construído, que llegaba todo lo alto que era posible en el Palacio. Un par de canciones sin ver a la banda en absoluto, pero con el apoyo de los proyectores y el muro, que hacía las veces de pantalla súper panorámica. Ocasionalmente desaparecía alguno de los paneles para dejar ver a los músicos, por ejemplo en Goodbye Blue Sky.
Un intermedio prolongado, con una proyección de toda clase de víctimas de diferentes tipos de guerras
a lo largo del mundo. Algunos ilustres, otros anónimos. Y volvió la segunda parte del espectáculo. Waters salía frente al escenario, y como en los viejos tiempos, en Comfortably Numb, las dos personas que son necesarias para hacer las veces de Gilmour aparecían desde la cima del muro turnándose en la parte vocal y el mítico solo.
El backline se trasladó a la parte delantera para el reprise de In The Flesh y para animar a la concurrencia en Run Like Hell, gritando las mismas consignas de entonces "para los paranoicos, para los que tienen miedo...". Los temas finales eran practicamente proyección y banda sonora pregrabada, en la pantalla más grande que muchos hubiéramos visto. Tanto que se podría aplicar eso que ponía, en el inicio de los tiempos, en los primeros CDs "digital format may reveal limitations of the original sources" y decir que la película, pese a su gran calidad tras la obligada restauración que se hizo en su día, quedaba pequeña para las dimensiones del muro. Con todo, disfrutam
os de la escena del juicio y sus imágenes, con un Waters "real" en primer plano, y por último, su caída. Algo más accidentada que en los conciertos
originales, pero más limpia (sin ver a los pipas tirar los ladrillos, vaya). Waters nos sorprendió al final del concierto tocando la trompeta en Outside The Wall. Otros hicieron lo propio pasando a la mandolina o el ukelele. Y el concierto acabó así de bonito.
Tras dos horas y media de concierto, costaba ponerse a andar o ponerse a describirlo. A mí me han hecho falta unos días para asimilarlo y contarlo desde una perspectiva menos distorsionadora.
Me alegro mucho de haber ido y de haberme juntado con toda aquella gente. Al final de la noche, se nos sumó Ángel y nos fuimos hacia el Starbeers a comentar la jugada. Sitio muy cercano a mi oficina que pareció ser una buena elección.
No salió mal la noche, ¿no?
Por poneros en antecedentes: Me gusta Pink Floyd. De forma creciente desde el primer disco (destaco Astronomy Dominé, Interstellar Overdrive, Bike y los singles Arnold Layne y See Emily Play). Pero Syd Barrett es otra historia. Es como si fueran otro grupo.
Syd se va y se dedica a lo suyo durante un par de años, y mientras tanto, durante el mismo período, Pink Floyd no dejan de crecer. Ya en A Saucerful of Secrets (con Let There Be More Light, A Saucerful Of Secrets),y singles como Julia Dream o Point Me At The Sky, pese a la precariedad, se ve lo que van a ser Pink Floyd. Así siguen evolucionando con More (con Cirrus Minor, Green Is The Colour, Cymbaline), Zabriskie Point y Ummagumma (con Grantchester Meadows, The Narrow Way pt.2). Pero el salto ocurre con Atom Heart Mother, Meddle y Obscured By Clouds. A partir de The Dark Side Of The Moon, el resto es historia... Wish You Were Here y Animals.
Esto culmina con The Wall, como disco, como película, como concepto creativo (tremenda la asociación con Gerald Scarfe) y como una serie limitada de representaciones en directo, es una obra tremenda y enorme, pero eso no significa que me guste demasiado Roger Waters como personaje. Me parece que, después de hacer The Wall, quiso seguir explotando la paranoia vital en The Final Cut, y luego en solitario, en The Pros and Cons of Hitchhiking, Radio K.A.O.S. o Amused to Death, y no sé, Pink Floyd nunca fue un grupo al uso, pero me da la impresión de que, pese a que sus discos más reconocidos abordan temáticas difíciles como la locura, el aislamiento, la sociedad o la política, la cosa cada vez va a más en términos de neuras.Total, dos párrafos para decir que me compré la entrada el pasado agosto por recordar buenos tiempos, juntarme con un montón de amigos (como ha acabado siendo el caso, principal motivo de alegría y regocijo), y por ver un gran montaje, a buen seguro, pero no en concreto por que le tenga mucha simpatía a Roger Waters. No me planteé que 56€ fueran mucho dinero. Lo son, pero, a la vista de la calidad. Están más que bien invertidos. Diría que mejor que los 72€ de AC/DC.
El gusanillo realmente me entró el miércoles pasado estando en Lisboa. En RTP África ponían un reportaje y vi la marioneta del profesor. Luego en la FNAC del Chiado vi que todo era Pink Floyd, y entendí que ya había pasado por ahí, que había dejado huella y que iba a ser algo grande. Así que me hizo mucha más ilusión desde esa perspectiva. Con mucho ajetreo, por la parte que me toca, hacia las 20:15 estábamos ya un buen grupo de amigos (mis dos hermanos, Javi Filete, Dani Bellidette, Emilio, María, Vicky, Txus, Juan, Moe, el señor Rebollar, Paco). Y pronto llegarían Alfredo y su señora.
Salimos para allá y nos dividimos en tres grupillos. Según llegamos, dos porciones de muro a los lados, la clásica pantalla circular que lleva décadas acompañando los espectáculos de Pink Floyd, y un par de marionetas (que luego fueron tres, más un
Vale. Un poquito de espera y, para cuando la cosa comenzó y empezaron las proyecciones sobre los trozos de muro, ya sabía que iba a ser grandioso. El concierto siguió perfectamente la estructura de aquellos conciertos de 1980/1981, que ya fueron grandes de por sí en aquella época. Aportaban fragmentos clave de la película, algunos de los cuales no estaban en el disco. Lo mismo pasó aquí.Según atacaron In the flesh..?, también quedaba claro que la banda era enorme y lo iba a petar a base de bien. Waters se permitió una pausa para dar las gracias, justo antes de Mother, que sincronizó con unas imágenes de la actuación en el Earls Court de Londres de hace treinta años.
A lo largo del concierto, se sucedían las proyecciones y efectos. El sonido envolvente, pero entre ellos, mucho material nuevo y un sincronismo perfecto en el tiempo y en el espacio, con cada nuevo ladrillo entrando en escena y aportando más luz al significado de ese muro. Ya se hizo hace treinta años y, a ese respecto, la construcción del muro fue similar, pero como digo, las proyecciones le daban nuevos significados. Y como si se tratase de un DVD de Pixar, el contenido venía perfectamente adaptado "de fábrica", al caso español, con ese "No fucking way" que traducían, al otro lado del muro como "No me jodas".
Un ejército de pipas se encargaba de construir un muro similar al de aquellos conciertos. Con diferencia fueron los que más curraron esa noche. Con el apoyo de unos andamios que iban subiendo, el muro crecía ante nuestros ojos sin que apenas nos diésemos cuenta. Sólo de vez en cuando descubrías un nuevo ladrillo.
Aparecieron la madre, la novia... Y llegó el fin de la primera parte, con un muro completamente
construído, que llegaba todo lo alto que era posible en el Palacio. Un par de canciones sin ver a la banda en absoluto, pero con el apoyo de los proyectores y el muro, que hacía las veces de pantalla súper panorámica. Ocasionalmente desaparecía alguno de los paneles para dejar ver a los músicos, por ejemplo en Goodbye Blue Sky.
Un intermedio prolongado, con una proyección de toda clase de víctimas de diferentes tipos de guerras
a lo largo del mundo. Algunos ilustres, otros anónimos. Y volvió la segunda parte del espectáculo. Waters salía frente al escenario, y como en los viejos tiempos, en Comfortably Numb, las dos personas que son necesarias para hacer las veces de Gilmour aparecían desde la cima del muro turnándose en la parte vocal y el mítico solo.
El backline se trasladó a la parte delantera para el reprise de In The Flesh y para animar a la concurrencia en Run Like Hell, gritando las mismas consignas de entonces "para los paranoicos, para los que tienen miedo...". Los temas finales eran practicamente proyección y banda sonora pregrabada, en la pantalla más grande que muchos hubiéramos visto. Tanto que se podría aplicar eso que ponía, en el inicio de los tiempos, en los primeros CDs "digital format may reveal limitations of the original sources" y decir que la película, pese a su gran calidad tras la obligada restauración que se hizo en su día, quedaba pequeña para las dimensiones del muro. Con todo, disfrutam
os de la escena del juicio y sus imágenes, con un Waters "real" en primer plano, y por último, su caída. Algo más accidentada que en los conciertos
originales, pero más limpia (sin ver a los pipas tirar los ladrillos, vaya). Waters nos sorprendió al final del concierto tocando la trompeta en Outside The Wall. Otros hicieron lo propio pasando a la mandolina o el ukelele. Y el concierto acabó así de bonito.Tras dos horas y media de concierto, costaba ponerse a andar o ponerse a describirlo. A mí me han hecho falta unos días para asimilarlo y contarlo desde una perspectiva menos distorsionadora.
Me alegro mucho de haber ido y de haberme juntado con toda aquella gente. Al final de la noche, se nos sumó Ángel y nos fuimos hacia el Starbeers a comentar la jugada. Sitio muy cercano a mi oficina que pareció ser una buena elección.
No salió mal la noche, ¿no?
12 comentarios:
no lo podrías haber explicado mejor... con lo difícil que es!
esperemos que el Sr. Waters te haya caído un poco más en simpatía... este pibe está a otro nivel... lo que ha hecho es lo más divino que se puede hacer con medios terrenales.
Irrepetible, inigualable, increíble, acojonante.
Pues sí, algo de respeto se ha ganado el amigo. Además, olvidaba escribirlo, por el hecho de reconocer que tenía un montón de problemas en aquella época, etc, también justifica un poco estas cosas.
¿Has dicho "divino"? Mira que lo casco en manerasdevivir!!! ;-)
Tremendo!
AAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRRRRRGGGGGGGGGGGGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!
Odio eterno, eh?
El 10 y 11 de junio estará en Hamburgo, de ti depende... ;-)
Y yo que ni he visto aún la peli... Este post me pone los dientes largos sin siquiera conocer el contenido musical de lo que me he perdido, pero gracias a ti sí las sensaciones, y esos conciertos son irrepetibles. Enhorabuena por haberlo vivido :)
Pero chica!!! ...¡eso tiene solución! ¿Te la llevo mañana en DVD? Vamos... ¡Que sean esos todos tus problemas!
Me alegra verte de vuelta por aquí! :-)
Vale, gracias! Aunque no hay prisa, es una que quiero ver con Edu, así que le esperaré.
Igualmente alegre de haber vuelto! :)
la del Muro es una película que se puede ver tantas veces como sea necesaria. ¿Cuantas veces puede escuchar uno en su vida un determinado disco que te mola hasta las trancas? pues esta película me parece que va en la misma onda... la puedes tener reciente pero volver a verla es volver a disfrutarla, que tiene de todo! Además que uno no caza al vuelo todo lo cazable en un primer visionado (o yo soy un poco corto)... te pide el darle vueltas, reflexionar y profundizar... ya que no es la película en sí... es la lección vital a todos los niveles (incluido el musical por descontao) que te permite atisbar cómo es el panorama personal y social de las personas, por qué nos ocurren cosas, por qué ocurren cosas... en ese muro se puede proyectar lo que quieras y encaja perfectamente!
¡Vaya parrafada!
Muy buena crónica Javi
es ver las imágenes y me vuelvo a poner nervioso
Memorable
Txus
Hombre, túporaqui...
Lo guay fue juntarnos todos, por otra parte...
Ese Mora!
En ese concierto maldeci ser tan enana, por primera vez en mucho tiempo... Vi poquito, pero mis oídos disfrutaron! Y les diremos a las siguientes generaciones: I was there in 2011!
Mil besos,
Vicky
Olé! ;-)
Publicar un comentario