De un tiempo a esta parte escribo las entradas con antelación y las voy programando. Hoy programo este post recuperado que escribí hace tres años, en la anterior etapa de este blog y lo adapto un poquito a las circunstancias, porque, a raíz de leer el libro de Geoff Emerick, le he dado un repaso al disco y, en mi caso, se trata de uno muy importante, dado que fue el primero. Ha sido toda una experiencia reoírlo del remaster de 2009.
Y fue precisamente un 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, patrona de la música, así que como puedo elegir, elijo ese día.
Y fue precisamente un 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, patrona de la música, así que como puedo elegir, elijo ese día.
Tal día como ese, en 1968, los Beatles sacaban a la venta su disco titulado "The BEATLES", más conocido como White Album, Disco Blanco o Álbum Blanco. Y hará algo más de 20 años que yo me lo compré, allá por la primavera de 1988, con un poquito del dinero de mi comunión, me iniciaba en el rito de comprar discos con mi primer vinilo, del que no puedo estar más orgulloso, así como se inició un afán coleccionista que siguió perpetuándose ese verano con Magical Mystery Tour, los siguientes Reyes con el vinilo de Abbey Road, y las Navidades que le sucedieron con Please Please Me, A Hard Day's Night y Beatles for Sale, recibiendo también por mi cumpleaños The Beatles' First. Justo un año después me haría con un par de piratas en directo: Stars of '63 y Five Nights In a Judo Arena, por mi cumpleaños, y de parte de Papá Noel, no solo esa batería de juguete, terror del vecindario, también el primer volumen de Ultra Rare Trax. El resto, como se dice, es historia, aunque cabe apuntar que, en los años previos, mi hermano Juanjo ya se había ido haciendo, por orden, con Help!, Rubber Soul, Revolver, Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band (del cuál está robado el título de este post) y Let It Be, con los cuales, a falta de With The Beatles y Yellow Submarine, junto al directo At The Hollywood Bowl, completaríamos la discografía del cuarteto más importante de la historia.El caso es que a mis nueve añitos, el mismo viernes que compré el disco, pasé la noche oyendo cada uno de sus 93 minutos en el tocadiscos viejo y portátil de mi padre, aquél que descubrí cotilleando un armario y que nadie había usado en años. Sonaba peor, pero yo lo prefería porque no necesitaba oírlo en la misma habitación en la que se veía el Un Dos Tres o la peli mala de turno.
Flipé con las canciones, con las uniones entre ellas a base de fragmentos sin sentido, haciendo mío todo el contenido del disco, sorprendido de no encontrar Hey Jude o Lady Madonna: dos canciones que por entonces no tenía y habían hecho que me decantase por ese disco. Sin embargo, encontré la paranoia de Revolution 9, con la que a su vez hice enloquecer a toda mi familia o la primera composición escrita por Ringo enteramente, Don't Pass Me By, cuya existencia ignoraba, y sobre todo, muy por encima de la sobredosis yeyé que significaba cualquier documental de los Beatles --oír Please Please Me, Love Me Do, She Loves You o From Me To You era toda una experiencia--, este disco era algo diferente, y lo ha seguido siendo, y lo es. Hasta hoy. Y siempre lo será.

Podría repasar sus canciones una por una y evocar muchísimos recuerdos. Creo que inicialmente fueron las canciones de John Lennon las que más me llamaron, casi sin excepción, me parecían las mejores. Puedo hacer el ejercicio de listar las canciones del disco sin miedo a equivocarme en absoluto, hasta recordar qué canciones estaban rayadas, en qué punto y cómo.
Hace unos doce años que dejé de usar ese vinilo. Lo grabé en cinta, utilizando el vinilo de mi amigo Antonio para las canciones del mío que no se oían correctamente. Su versión era la americana de 1968 y pesaba bastante más. También por ello las canciones sonaban ligeramente menos rápidas en el tocadiscos de nuestro equipo de música, que iba un poco más lanzado de la cuenta, gracias a lo cual, los 93 minutos cabían sin problemas en una cinta TDK D90. Un par de años después se lo regalamos a Antonio en CD, en una versión remasterizada exclusiva que no he vuelto a ver en tiendas. Una réplica del original en tamaño CD. Lo tuve grabado de esa versión , pero me hice con la caja con todos los discos remasterizados en 2009.
Os dejo con un medley de temas de este disco, publicados originalmente en el DVD / VHS de Anthology para recoger esas grabaciones. Disfrutadlo como yo llevo haciéndolo 20 años.
The Beatles - Grabación del Disco Blanco (1968)
3 comentarios:
Pues yo de The Beatles poco. Me gustan las más conocidas, pero de ahí no me saques; ojo, no porque no me gusten, sino porque no las conozco. No tengo ni un solo disco de ellos como gupo, pero es que lo mío nunca ha sido la música.
La verdad es que te admiro muchacho, porque eres de ese grupo de personas que desde los nueve añitos ya sabe lo que le gusta en la vida... ¡Yo tengo casi cuarenta y aún no lo sé!
Ahora, yo me he perdido un poco, veamos... Se supone que The Beatles fue su primer álbum, y que las imágenes del vídeo son momentos de su grabación ¿no?... ¿No están ya un poco mayorcitos para que sea su primera grabación? Porque yo los he visto en algún documental y eran verdaderos pipiolos. bueno, seguro que no me he enterado bien.
Un abrazo.
Nada, nada, yo te ilustro...
El disco blanco es casi casi el antepenúltimo disco de los Beatles. Aquél en el que se empezaban a ver las personalidades de cada uno de ellos. Hace unos 46 años, allá por octubre de 1962, salía a la venta el single Love Me Do, así que, efectivamente, para la época de este disco y las imágenes que le acompañan, ya estaban algo más maduros (entre 25 y 28 años, ya ves...) que en los tiempos pipiolos de los que hablas (los del yeyé).
Y no te creas, que sí he tenido mis épocas de renegar un poquito y estar más volcado en otros artistas, incluso aún me da más pereza ponerme con alguno de los primeros discos, pero oiga lo que oiga, al final me parece estupendo.
Pero tú no te puedes quejar, porque, intenta remontarte 20 o 30 años atrás y seguro que alguna de las aficiones de entonces siguen materializándose ahora de alguna manera, de hecho, me extrañaría que alguna de las ochoporrocientasmil aficiones que tienes no viniese de antiguo.
Sí, sí... ¡Pero ninguna tan culta como la música!
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