viernes, 11 de marzo de 2011

Brewtal!

Fer me dijo anoche que me tocaba encargarme de la crónica del concierto, y claro, como yo también soy de los que se convence con extrema facilidad, pues héteme aquí que ya estoy empezando. ¡Total, como he sido el primero en levantarse hoy a poner las calles y sacar al país de su lamentable situación! ¡Por qué no hacerlo a todo trapo!

Bueno, ¿y por dónde empezar? Pues por el principio, salvo que se indique lo contrario, y es que como se cayó una quedada que tenía planificada para ayer noche, una vez más, ante la inmensa pesadez sabiduría y tino a la hora de dar consejos de la que hace gala nuestro amigo segoviano, sucumbí a su también inmensa insistencia y me apunté al plan. ;-)

La verdad es que me oí los tres discos de The Brew hace ya unos mesecillos, casi un año, y recuerdo que algunos temas me parecieron la bomba y que, por otra parte, habían cambiado bastante de estilo de un disco a otro, así que no sabía muy bien por dónde se descolgarían.

Total, que a la que nos juntamos, recogimos las entradas y dimos con un sitio donde cenar el core del grupete (Marta, Sara, Fer y yo mismo) que nos juntamos, nos fuimos para la Caravan, que estaba súper petada. Así que nada, el concierto del grupo telonero nos lo pasamos en la zona del bar que todo el resto de la sala parecía entender como pasillo (bueno, y que de hecho lo era, mala suerte). La verdad, la sala no tiene aforo ni condiciones para albergar un concierto de estas características. Suena muy bien, pero no es cómoda tal y como está planteada. Así que nada, a Última Experiencia les vimos ladeados, a la que el resto de la sala nos iba sobando para ir de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Tengo que decir que a Última Experiencia les conozco desde hace cosa de 10 años, y aunque han cambiado un poco y se han hecho un poco más poperos con la introducción de sus propios temas (en tiempos su repertorio era como un concierto aleatorio de 1969 de Cream, Hendrix y Janis Joplin), me siguen pareciendo un pepino de banda. Todos muy en su sitio y, la verdad, un telonero adecuado para lo que venía, que desafortunadamente, no suele ser el caso en muchos de los conciertos a los que voy. Vamos, que la mayoría de las veces no sabe uno de dónde los sacan para no tener nada que ver con el cabeza de cartel. En fin, igual me dejo llevar mucho por el cariño y admiración a esta banda, con la que en tiempos coincidimos en varias ocasiones, pero, con todo, me pareció que dieron un buen concierto. Un par de power trios cojonudo vimos ayer. Cuando formas parte de un power trio, te mola ver cómo se lo montan otros (dicho así, parece todo bastante depravado, vaya... ¡por eso lo he dicho así!).

Total, que con la esperanza de que a) el 80% de la gente estuviese allí para ver a Última Experiencia y se fuesen en cuanto acabasen y, b) todo el mundo saliese a fumar en el intermedio, nos intentamos hacer fuertes en la parte central de la sala, pero no será porque alguien se moviese de allí. A mí me costó alguna mala cara que otra. ¡Por cierto! flipé con la cantidad de público de edad "avanzada" de anoche... si el rock no está muerto... ¡¡¡poco le debe de faltar!!!

Bueno, pues nada, cada uno en la más ortopédica de las posturas que eramos capaces adoptar, nos hicimos un hueco allí y empezó el show. Y lo de The Brew (o the brow, vaya, "^") sí que fue una lección de lo que se puede hacer entre tres músicos. Cogieron la enciclopedia de riffs y dieron buena cuenta de ella. Yo me fijé casi más que nada, en el guitarrista. Dice Fer que el alma del grupo es el batería. ¡Desde luego el bajista no lo es! :-P Para mí, salvo en el solo de batería (a-co-jo-nan-te), el sonido recaía mucho más en la guitarra. Me pareció brutal su manera de tocar y, como comentamos todos, de pegar botes sin parar, tocase lo que tocase, fácil, difícil, rápido o lento... ¡lo tiene automatizado! Esto lo compatibilizaba con diversas poses que había tomado prestadas de Jimmy Page, Jimi Hendrix, Pete Townshend y diría yo, hasta Marc Bolan.

El chavalín animaba al personal que daba gusto. Si apenas hubiéramos tenido un poquito más de movilidad... El sonido de los tres era súper compacto y la verdad, merecen tocar en cualquier sala un poco más amplia de Madrid, donde se les vea y oiga bien y uno pueda aplaudir sin tener que poner posturitas o coger el abrigo con los dientes para tener las manos libres. Se marcaron sus temas y alguna versión chula. El Little Wing de Hendrix (ya me había puesto Fer uno en Youtube hace unos meses) fue muy emotivo, cogiendo lo mejor de las diversas variaciones de directo de esa canción para hacer una versión el triple de larga, y también de flipante y sacándole sonidazo a la Strato. Lo mismo pasó con el medley que se marcaron al final, que empezó siendo un Voodoo Child (Slight Return), pasando por un trozo de Naked Eye, de los Who, un poco del Underture de Tommy (esto ya es para alumnos avanzados, y cómo hubiera molado que lo llevasen hasta sus últimas consecuencias), y terminando con Dazed and Confused. No sé si me dejo algún trozo. El solo de batería y la parte del arco de violín fueron acojonantes. No sé si Jimmy Page lo habrá visto, pero desde luego ahí hay maestría!!! Pagey siempre fue un poco chapucerillo, por otra parte...

Me da un poco de vergüenza hacer una crónica de un concierto en la que no puedo hablar un poquito más de los temas propios. En fin, me tengo que quedar con las anécdotas y las sensaciones y volver a hablar de la guitarra, que, con mucho, me pareció lo más dinámico. La Strato y la Les Paul daban todo de sí, y salían los sonidos más variados y acojonantes de ellas con un conjunto de efectos que tampoco era tan amplio como versátil. Yo me quedo con eso, y con la esperanza de verles en un sitio más apropiado.

Ya estábamos muriéndonos de calor (más aún) hacia el final del concierto y la gente se iba yendo (lo cual indica que se morían más que nosotros), pero cuando terminó, aquello fue rápidamente la estampida. Incluso nos reencontramos con otra gente de Teleco con la que se supone que íbamos ;-) y nos quedamos un rato haciendo el tonto al ritmo de clásicos de ayer y antes de ayer (bueno, y alguno de hoy). La primera copa cayó en nada y menos y le sucedieron un par más (una más, en mi caso).

Menos mal que se me dieron bien los buhos hacia casa y a las 4 y cuarto ya estaba durmiendo, porque cada minuto de sueño de anoche será vital hoy (una siesta esta tarde no me la quita nadie). Al final, me he levantado como si tal cosa y creo que hasta he llegado a la oficina antes que algunos días. Eso sí, si me preguntáis qué he hecho desde entonces. La respuesta está ante vuestros ojos.

Esta mañana en Ferrocarril Hills, sin embargo, seguía acompañándome de las tonadillas circenses del Freak Show de Bunbury, que me compré el martes por cuatro duros en El Corte Inglés. Sí señores, cienes de discos a 5,95€ en cualquiera de sus centros comerciales, así que, por lo menos, id a echarle un ojo y ya me diréis qué os habéis comprado. Si no salís de allí con las ediciones remasterizadas y expandidas de cuatro o cinco discos de Deep Purple, que sea porque ya las teníais. En la recámara, para amenizar la limpieza de mi choza con energía y presteza, se impone tirar esta tarde del directo de Nirvana en Reading, que me compré por el mismo precio, en el mismo sitio, el mismo día, a la misma hora, en la misma caja, pagando con el mismo billete de 20€.

Bueno, amiguetes... con esto mi crónica (espero haber cumplido las expectativas de Fer). A los que vayáis a la junta del Delta... ¡que toméis sabias decisiones primero y muchas copas después! Los demás podéis saltaros lo de las sabias decisiones y empezar a tomar copas directamente. ¡¡¡Se abre la veda!!!

[Nota, 10 horas más tarde] ¡Sí! sabía yo, entre Voodoo Child y las demás había otros interludios musicales, y ahora me viene a la cabeza que se puso con el Power To Love (Power Of Love, With The Power... según de qué disco cojas el título) de la época de Band Of Gypsys.

1 comentario:

Fernando García Redondo dijo...

JAJAJA, un gran post si señor, una gran noche, y un gran concierto.

Te completo el resto de la historia, una vez ya está el trabajo duro echo.