domingo, 13 de marzo de 2011

El club de los gordos*

*Esta expresión se la copié a una chica que se llama Agüi, que llamaba así a la idea de juntarse para ir a cenar a sitios chulos y diferentes. Y, por cierto, el Club cocina es perfectamente compatible con esta actividad. Aún hay plazas libres en el Club de los gordos y el Club cocina, ¿a qué estamos esperando?

Me pongo a escribir sobre este tema porque son las 13:45, tengo un ligero dolor de cabeza ¿será posible que las resacas estén empezando a hacer aparición en mi vida? No seré yo quien las dé la bienvenida con los brazos abiertos, pese al tiempo que han tardado en hacer acto de presencia. Y, por otra parte, la verdad, no tengo nada de hambre y no puede ser que Fer postee a las 11:30h tras una noche de juerga y yo no haga lo propio.

Al lío: al final resulta que son mis amigos de toda la vida (a los que, supongo que como a casi todo el mundo, no veo tanto como quisiera) los más indicados para tan selecto club.

De Javi (que además es el batería de Faux Filet) y Belén, todos conocen su gusto por lo asiático, sobre todo, por lo japonés. Con Jose y Mónica, tuve claro que les gusta comer en sitios diferentes y que son capaces de muy buenas recomendaciones hace un par de veranos en Asturias. Lolo se apunta a un bombardeo, y a Dani, Ana, Antonio y Meritxell, sencillamente, les mola zampar. Yo... de todo un poco, la verdad.

Por una parte, llevaba un par de meses de descontrol alimenticio (sobre todo en los putos hoteles, con sus buffets y minibares y delante de una cerveza, dando siempre buena cuenta de la guarrería de turno que pongan para acompañarla) y al entrar marzo he decidido cuidarme un poco y comer bastante menos, y bastante más sano (¡ahora sí que da pena mi nevera, toda ella llena de pavo, fruta y leche desnatada!). Por otra parte, como en toda buena disciplina, un día a la semana se puede dar uno el capricho (bueno, este finde ha sido la excepción con dos cenas!), así aprovecho y hago un poco de turismo gastronómico, que había ganas.

Así que este finde, el club de los gordos se ha pasado por un par de restaurantes majetes. El primero, el del viernes, un hindú que hay en Doctor Esquerdo, entre Pacífico y Conde de Casal. Se llama New Bombay Palace.

No tiene lo que se dice un aspecto llamativo desde fuera, aunque la verdad es que la culpa de eso la tiene lo estrecho de la puerta, supongo. Igual si no fuese por recomendación, no hubiera entrado, pero dentro todo es de lo más ritual. Desde el pan con los mejunjes para echarle encima, hasta las chucherías-especias del final. Una carta amplia que te da una idea muy precisa sobre si tu curry va a picar mucho o muchísimo y cómo lo va a hacer. Variedad de entrantes, currys, arroces y panes. Al final acabas compartiéndolo todo. En nuestro caso, salvo un curry por cabeza y las cervezas autóctonas de rigor, nos bastó con tres panes, tres arroces y tres entrantes para acabar redondos ¡y hasta pasamos del postre! Salimos por unos 20€ y pudimos pagar con Ticket Restaurant.

Para completar la expedición, nos subimos al mítico Uno, en Avenida del Mediterráneo, casi llegando a Mariano de Cavia, a tomar una copa. El Uno es un bar del que, sin exageraros, he oído hablar infinitas veces a mis amigos de Mr. Zinc durante los últimos 5 años, y mira, por fin lo hemos probado. No tiene nada de especial, o sí... es un sitio sencillo, ambientado con fotos de grupos de rock, y con un poster del Rocky Horror Picture Show (eso lo tenemos pendiente, Duende!). Nada más que eso. Una barra grande, boles de pipas con las copas y, aún yendo a tomar sólo una copa que nos salió tirada (5€!), nos regalaron un chupito a cada uno. Bien, ¿no?

El viernes nos apuntamos cinco a la sesión, pero como había otros seis con ganas de lo mismo, ellos seis y yo nos fuimos el sábado a un japonés de la zona de Ciudad Lineal, a recomendación de Javi. El sitio se llama Go, y tiene la pinta menos atractiva posible: ubicado en un callejón, con un estanque de anguilas y un aspecto bastante cutre desde fuera. Luego la cosa cambia, y aunque tampoco es súper vistoso, la coña de este sitio es que tienes mesas para 10 personas (bueno, no sé yo, porque éramos siete y no sobraba mucho sitio), alrededor de una plancha, y un cocinero que prepara la comida delante de ti. A eso se le llama teppanyaki.

Empezamos con unas entradas (gyosas, rollitos imperiales, ¿o eran vietnamitas? y demás mandangas) y apareció nuestro cocinero. El tío hacía gala de sus mejores habilidades a lo Tom Cruise en Cocktail e iba engrasando la plancha. Todas sus herramientas eran un par de espátulas con las que cortaba, troceaba, movía, extendía aceite, mantequilla, salsas, y hasta te lanzaba comida a la boca con ellas. Sí, eso fue lo flipante de la noche. El tío cogía cuatro huevos, los lanzaba , les abría una brecha en el aire con una de las espátulas y los dejaba sobre la plancha; los iba extendiendo hasta hacer una especie de crêpe de tortilla de medio metro de largo. ¡Tristes españoles! ¡Toda la vida batiendo los huvos para hacer tortilla y resulta que es totalmente innecesario! Entonces la troceaba y te lanzaba un trozo de tortilla que en 4 de cada 7 casos entraba en la boca. Una experiencia descojonante (sobre todo cuando fallaba el tiro y el trozo de tortilla iba a parar al pelo de alguna de nuestras amigas (no dio ni una con el sexo opuesto...). Para hacerlo más difícil, también lanzaba tortilla directamente desde la plancha, con la espátula, en plan patapúm pa arriba, como quien saca el primer tiro de un partido de fútbol. Con menos éxito esta segunda modalidad, todo hay que decirlo.

Frente a nosotros, se curró un pollo teriyaki, pato, salmón, un arroz parecido al tres delicias (no diré que era tres delicias, que le resta glamour a la velada), una ensalada con brotes... Nos pusimos bien, pero había gordos de pura cepa en la sala y tuvimos que probar el postre. Yo me pedí una especie de membrillo con té verde que no vale para nada. Javi un helado de té verde que tampoco es la bomba, pero Dani / Ana y Antonio / Mery triunfaron con el helado frito. ¿Cómo se cocina eso? Tremendo. Una bola tamaño melocotón de una masa parecida a la de los churros, que lleva dentro una bola de helado que, cuando le hincas el cuchillo, permanece intacta. Espectacular. Salimos por 22,50€ por cabeza y también cogen tíckets si los llevas.

Luego, una copilla en la cervecería irlandesa de la zona, la inmensa Irish Corner. Las parejitas se disiparon, los locos del Delta se habían ido a Aravaca ¡!, así que me fui a La Urbe, en Vallekas, a acabar la noche bastante tostao (chupito de Jägermeister incluído en el pack), con Jorge y Mariano (coautores de algunos cromos) y lo pasamos de puta madre. Estos llevaban bebiendo desde las 21h en el concierto de Def Con Dos y a mí, las cervezas japonesas y el cubata irlandés me habían puesto ya a su altura.

Y nada, eso está siendo mi finde. Por completar, mencionar que ayer estuve cuatro horas con la tele en el canal equivocado puesto, y me perdí una colaboración de nuestro amigo Félix, pero ahora sé todo lo que hay que saber sobre tsunamis (menudo papelón les queda a los japoneses). Entretanto, cumplí (un día tarde) con mi promesa de limpiar mi casa a ritmo del directo de Nirvana en Reading, y ¡vaya trufa de disco, señores! ¡Nunca me he preocupado menos de parar la música mientras paso la aspiradora para no perder detalle! ¿Cómo va eso de El Corte Inglés de "si no queda satisfecho le devolvemos su dinero"? Porque igual me planteo ejercer ese derecho. Creo que hoy me toca resucitar de entre los muertos, o quizá lo deje para mañana por la mañana, porque, por si fuera poco, me he pegado unas panzadas a tocar (preparando colaboración con Ojos de Gamba, concierto homenaje a Led Zeppelin con Faux Filet y concierto de Blood&Mery) que me han dejado destrozado. Juro que cuando acabe de escribir esto, me vendo la mano, como algo y me hago un intensivo de How I Met Your Mother si nadie o nada me saca de casa.

¡Que acabéis bien la semana!

4 comentarios:

Fernando García Redondo dijo...

Joder! acabo de comer y leyendo la crónica me entra más hambre.
Afortunados vosotros que podéis con el salmón, yo me quedo con el pollo y el pato! :P

Javi dijo...

Fer, ¿Cómo puedes ser tan rápido leyendo un post tan infumable? Me flipas!!!

Bueno, ahora soy yo el que va a ponerse a comer, que por fin tengo algo de gusilla.

Au revoir!

Emilitros dijo...

Un post gastronómico con sabor peculiar!

Lo del restaurante GO viene muy al caso con los últimos acontecimientos en el país del Sol Naciente. Yo he estado también por allí y la verdad es que el sitio está curioso (me refiero al restaurante, no a Japón)

Hastaluego!

Javi dijo...

Hecho lo del Go! Lo del tributo a los Zep... es el 13 de mayo, ¿finde exprés con parada en Fuenla?