El domingo me enfrenté a mi primera carrera. Ninguna proeza: 5 Km en 33 1/3 minutos (aproximadamente, vaya, el podómetro dice una cosa y los datos oficiales dicen otras, pero me quedaré en esa cifra por motivos sentimentales :-P ).
Toda una experiencia. Ver a mi hermano entusiasmado con el asunto ha sido de lo más gratificante. La verdad es que mis hermanos suelen venir a mis conciertos, pero no tengo las mismas oportunidades de mezclarme yo en sus saraos, y esto de las carreras es algo muy habitual en la vida de mi hermano Fernando. Ya sabéis cómo ha empezado esto: Hace cuestión de mes y medio, y con este objetivo en mente. Y debo decir que, las últimas semanas, por líos varios, resfriados y lluvias, he bajado mucho el ritmo (y creo que esta tampoco será muy alto), pero me ha parecido muy buena esa costumbre de salir de currar, echar la carrerita, ducha y a otra cosa, y espero volver a ella muy pronto!
Al final, en el plano físico, corrí solo; bien acompañado en el plano espiritual, porque sí es cierto que llevaba dos dorsales y un chip en cada zapatilla (entré a la meta con el pie derecho :-P) obtenidos de la más ilícita posible de las maneras. A efectos prácticos, la carrera venía a ser un poquito más larga de lo que acostumbro a correr: 5,4 Km, y quizá por eso, por falta de entrenamiento y porque forcé un poco la máquina, me entró un poco de flato hacia el 4º kilómetro. Con todo y con eso, llegué contento, sin desatender esas sabias recomendaciones y buenos deseos que me llegaban al poco de salir "No te lesiones, no cojas frío, no pongas la zancadilla a otros, no hace falta que ganes... Pero sobre todo, disfruta!!!". Sin duda lo hice.
Volviendo a lo que decía al principio, estuvo bien tener a mi hermano como consejero y preparador. Los días anteriores hablamos varias veces del tema, y el día de la carrera quedamos a primera hora, fuimos juntos a por el chip, y hasta iniciamos juntos el calentamiento (para mí eso de hacer calentamiento es quitarte energías para la carrera en sí, pero sé que es muy cerril decir eso, sé que algún día me arrepentiré si no caliento). Una de las carreras más completas e interesantes para inscribirse, según me decía, y todo por 5€ destinados íntegramente a ACNUR, con camiseta, calcetines, muñequera y mochila de regalo. Él corría la modalidad de 10Km, con otra gente y a otro ritmo que mi habitual trote cochinero (así lo llaman, ¡vaya!), así que él tomó la delantera y creo que se hizo los 10Km en cosa de 42 minutos, mientras yo, a mi ritmo, veía cómo me adelantaban casi todos los corredores que me rodeaban.
La conclusión es que estoy contento. Ya son muchos años corriendo detrás de los autobuses intentando cogerlos, corriendo cuando se cierra un semáforo... y luego sufriendo las consecuencias durante minutos y hasta horas. Si algo he aprendido en este mes y pico es que, cuando encuentras tu ritmo, puedes aguantar bastante rato y recuperarte en cuestión de pocos minutos. No saber esto es lo que me ha alejado durante todo este tiempo de cualquier deporte que implique correr y es lo que ha hecho que, las pocas veces que he jugado al fútbol, más allá de mi total ineptitud, apenas haya aguantado unos pocos minutos. Lógicamente, cuando se trata de alcanzar un autobús, más vale llevar su ritmo y no el tuyo propio, pero sí me ha abierto algunas puertas encontrar el mío que, todo sea dicho, no es muy alto.
La experiencia fue positiva y bonita. Me hubiera gustado reencontrarme con mi hermano a la salida (nos coordinamos mal) o con Jorge y Rolando, que también corrían por libre, pero no pasa nada. Volví a casa andando tranquilamente por el Retiro, bajando por la Cuesta de Moyano y disfrutando de una mañana soleada de domingo, y al poco rato, estaba preparado para unas cañas bastante majas (y un pollo thai con cous-cous), buena música y conversación interesante con Fer.
Y corrí solo, pero por la tarde no cené solo, y fueron un par de horas que tampoco cambiaría por nada del mundo, salvo por correr en la misma compañía, pero creo que cenar y tomar vinos se nos da mejor...
Os dejo un par de pantallazos de esa no-proeza que, sin embargo, a mí me llena de alegría.
Toda una experiencia. Ver a mi hermano entusiasmado con el asunto ha sido de lo más gratificante. La verdad es que mis hermanos suelen venir a mis conciertos, pero no tengo las mismas oportunidades de mezclarme yo en sus saraos, y esto de las carreras es algo muy habitual en la vida de mi hermano Fernando. Ya sabéis cómo ha empezado esto: Hace cuestión de mes y medio, y con este objetivo en mente. Y debo decir que, las últimas semanas, por líos varios, resfriados y lluvias, he bajado mucho el ritmo (y creo que esta tampoco será muy alto), pero me ha parecido muy buena esa costumbre de salir de currar, echar la carrerita, ducha y a otra cosa, y espero volver a ella muy pronto!
Al final, en el plano físico, corrí solo; bien acompañado en el plano espiritual, porque sí es cierto que llevaba dos dorsales y un chip en cada zapatilla (entré a la meta con el pie derecho :-P) obtenidos de la más ilícita posible de las maneras. A efectos prácticos, la carrera venía a ser un poquito más larga de lo que acostumbro a correr: 5,4 Km, y quizá por eso, por falta de entrenamiento y porque forcé un poco la máquina, me entró un poco de flato hacia el 4º kilómetro. Con todo y con eso, llegué contento, sin desatender esas sabias recomendaciones y buenos deseos que me llegaban al poco de salir "No te lesiones, no cojas frío, no pongas la zancadilla a otros, no hace falta que ganes... Pero sobre todo, disfruta!!!". Sin duda lo hice.
Volviendo a lo que decía al principio, estuvo bien tener a mi hermano como consejero y preparador. Los días anteriores hablamos varias veces del tema, y el día de la carrera quedamos a primera hora, fuimos juntos a por el chip, y hasta iniciamos juntos el calentamiento (para mí eso de hacer calentamiento es quitarte energías para la carrera en sí, pero sé que es muy cerril decir eso, sé que algún día me arrepentiré si no caliento). Una de las carreras más completas e interesantes para inscribirse, según me decía, y todo por 5€ destinados íntegramente a ACNUR, con camiseta, calcetines, muñequera y mochila de regalo. Él corría la modalidad de 10Km, con otra gente y a otro ritmo que mi habitual trote cochinero (así lo llaman, ¡vaya!), así que él tomó la delantera y creo que se hizo los 10Km en cosa de 42 minutos, mientras yo, a mi ritmo, veía cómo me adelantaban casi todos los corredores que me rodeaban.
La conclusión es que estoy contento. Ya son muchos años corriendo detrás de los autobuses intentando cogerlos, corriendo cuando se cierra un semáforo... y luego sufriendo las consecuencias durante minutos y hasta horas. Si algo he aprendido en este mes y pico es que, cuando encuentras tu ritmo, puedes aguantar bastante rato y recuperarte en cuestión de pocos minutos. No saber esto es lo que me ha alejado durante todo este tiempo de cualquier deporte que implique correr y es lo que ha hecho que, las pocas veces que he jugado al fútbol, más allá de mi total ineptitud, apenas haya aguantado unos pocos minutos. Lógicamente, cuando se trata de alcanzar un autobús, más vale llevar su ritmo y no el tuyo propio, pero sí me ha abierto algunas puertas encontrar el mío que, todo sea dicho, no es muy alto.
La experiencia fue positiva y bonita. Me hubiera gustado reencontrarme con mi hermano a la salida (nos coordinamos mal) o con Jorge y Rolando, que también corrían por libre, pero no pasa nada. Volví a casa andando tranquilamente por el Retiro, bajando por la Cuesta de Moyano y disfrutando de una mañana soleada de domingo, y al poco rato, estaba preparado para unas cañas bastante majas (y un pollo thai con cous-cous), buena música y conversación interesante con Fer.
Y corrí solo, pero por la tarde no cené solo, y fueron un par de horas que tampoco cambiaría por nada del mundo, salvo por correr en la misma compañía, pero creo que cenar y tomar vinos se nos da mejor...
Os dejo un par de pantallazos de esa no-proeza que, sin embargo, a mí me llena de alegría.

5 comentarios:
Quiero más domingos así! :)
A la próxima me apunto, con su correspondiente comida, claro está
Tienes que ganarte a la cocinera de la Galerna para que te haga cosas sin peces ni cebada ni manzana...
Habrá más domingos así! de hecho, el 22 de abril hay una carrera del rock:
http://es.competitor.com/madrid/madrid-splash/?lang=es
Cuando haces pop ya no hay stop...
Una gran proeza es tu llamada "no-proeza"... yo llamaría la "no-proeza" el quedarse en casa y eso es justamente lo contrario que hiciste. Uno elige sus metas (y con ello te aparecen los obstáculos): está claro que el domingo tu alcanzaste la tuya. ¡Enhorabuena! (y ahora a por la siguiente... que ésto es un no parar!)
Bueno, pero, ¿os apuntáis a la siguiente? que a vosotros dos os he visto darle al balon...
También fue una carrera llena de simbolismos... Eso ayuda mucho a sacar fuerzas!!!
anda que no queda tiempo para el 22 de abril... pues menos mal, pues para correrla tendría que empezar a salir a correr para coger forma (propósito que está ahí latente pero que uno va posponiendo)
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