jueves, 22 de noviembre de 2012

It was 40 years ago today...

De hecho, fourty four. Recupero esta entrada que escribí hace 4 añitos...


No exactamente hoy sino el pasado sábado, 22 de noviembre, día de Santa Cecilia, patrona de la música.

Tal día como ese, en 1968, los Beatles sacaban a la venta su disco titulado "The BEATLES", más conocido como White Album, Disco Blanco o Álbum Blanco. Y hará algo más de 20 años que yo me lo compré, allá por la primavera de 1988, con un poquito del dinero de mi comunión, me iniciaba en el rito de comprar discos con mi primer vinilo, del que no puedo estar más orgulloso, así como se inició un afán coleccionista que siguió perpetuándose ese verano con Magical Mystery Tour, los siguientes Reyes con el vinilo de Abbey Road, y las Navidades que le sucedieron con Please Please Me, A Hard Day's Night y Beatles for Sale, recibiendo también por mi cumpleaños The Beatles' First. Justo un año después me haría con un par de piratas en directo: Stars of '63 y Five Nights In a Judo Arena, por mi cumpleaños, y de parte de Papá Noel, no solo esa batería de juguete, terror del vecindario, también el primer volumen de Ultra Rare Trax. El resto, como se dice, es historia, aunque cabe apuntar que, en los años previos, mi hermano Juanjo ya se había ido haciendo, por orden, con Help!, Rubber Soul, Revolver, Sergeant Pepper's Lonely Hearts Club Band (de quien está robado el título de este post) y Let It Be, con los cuales, a falta de With The Beatles y Yellow Submarine, junto al directo At The Hollywood Bowl, completaríamos la discografía del cuarteto más importante de la historia.

El caso es que a mis nueve añitos, el mismo viernes que compré el disco, pasé la noche oyendo cada uno de sus 93 minutos en el tocadiscos viejo y portátil de mi padre, aquél que descubrí cotilleando un armario y que nadie había usado en años. Sonaba peor, pero yo lo prefería porque no necesitaba oírlo en la misma habitación en la que se veía el Un Dos Tres o la peli mala de turno.

Flipé con las canciones, con las uniones entre ellas a base de fragmentos sin sentido, haciendo mío todo el contenido del disco, sorprendido de no encontrar Hey Jude o Lady Madonna: dos canciones que por entonces no tenía y habían hecho que me decantase por ese disco. Sin embargo, encontré la paranoia de Revolution 9, con la que a su vez hice enloquecer a toda mi familia o la primera composición escrita por Ringo enteramente, Don't Pass Me By, cuya existencia ignoraba, y sobre todo, muy por encima de la sobredosis yeyé que significaba cualquier documental de los Beatles --oír Please Please Me, Love Me Do, She Loves You o From Me To You era toda una experiencia--, este disco era algo diferente, y lo ha seguido siendo, y lo es. Hasta hoy. Y siempre lo será.

Además, mi vinilo iba numerado: cuatro millones y pico de copias, y todavía tenía las letras en relieve y carton poco satinado, en vez de letras pintadas en negro o gris sobre cartón brillante de ediciones posteriores. También incluía las consabidas fotos que todavía conservo, una de ellas, la de George Harrison, adorna el corcho de la habitación azul. Las otras permanecen en mi carpeta, donde han estado durante años. Esa edición contaba con el sello de EMI-Odeón en la galleta, así como con las traducciones de los títulos de las canciones tales como "Helter Skelter" - "Ni crudo ni cocido" y lindezas por el estilo. Sólo faltaban, con respecto a la edición original, las fundas negras para los discos (en contraposición al color blanco de la portada y, dicen las malas lenguas, porque el color blanco es símbolo fúnebre en el mundo oriental, así como el negro lo es en el occidental), el póster-collage tamaño A2 y la galleta del sello Apple en vez de la de EMI-Odeón.




Podría repasar sus canciones una por una y evocar muchísimos recuerdos. Creo que inicialmente fueron las canciones de John Lennon las que más me llamaron, casi sin excepción, me parecían las mejores. Puedo hacer el ejercicio de listar las canciones del disco sin miedo a equivocarme en absoluto, hasta recordar qué canciones estaban rayadas, en qué punto y cómo.

Hace unos doce años que dejé de usar ese vinilo. Lo grabé en cinta, utilizando el vinilo de mi amigo Antonio para las canciones del mío que no se oían correctamente. Su versión era la americana de 1968 y pesaba bastante más. También por ello las canciones sonaban ligeramente menos rápidas en el tocadiscos de nuestro equipo de música, que iba un poco más lanzado de la cuenta, gracias a lo cual, los 93 minutos cabían sin problemas en una cinta TDK D90 que todavía tiene bastantes vueltas por dar en el Flamante Córdoba. Un par de años después se lo regalamos a Antonio en CD, en una versión remasterizada exclusiva que no he vuelto a ver en tiendas. Una réplica del original en tamaño CD. Lo tengo grabado de esa versión a día de hoy, si sacan una edición 40 aniversario estas Navidades, quizá sea el momento de comprarlo de nuevo.

Os dejo con un medley de temas de este disco, publicados originalmente en el DVD / VHS de Anthology para recoger esas grabaciones. Disfrutadlo como yo llevo haciéndolo 20 años.


The Beatles - Grabación del Disco Blanco (1968)

1 comentario:

Emilitros dijo...

Buen post! ...me pilla en plena profundización del grupo, que le estoy dando vidilla a la discografía.

Un abrazo!