Así, sin anestesia. Después de cuatro meses sin decir nada por aquí, porque todo lo que había que decir, lo fui diciendo por otros lados, la vida sigue y los cambios se suceden, y como parte de un proyecto de vida, viene un cambio de etapa muy buscado y muy esperado. No por ello menos vertiginoso que los anteriores.
Si has seguido de cerca las cosas, no te habrá hecho ninguna falta este blog para conocer los detalles importantes...
Pero a lo que importa. A los cambios ocurridos en los últimos 7 días, porque no son más que 7, como en la canción de Queen.
La bocanada de recuerdos, sensaciones e imágenes que me invade es increíble. A ver si las puedo recopilar como homenaje final. Es como un gran oleaje que pasa y no pasa, a veces suave, a veces sorprendente. Aprieto los dientes cuando pienso en esa leyenda negra de que jamás iba a salir de aquí... Recuerdo cada año, cada estación, cada mes, cada Navidad... Muchos recuerdos y muchos momentos que nunca llegan.
Pero aquí estamos, con nueva casa elegida e inquilinos elegidos para Ferrocarril Hills. Esperemos que también la disfruten mucho. Es lo que me dijeron a mí cuando vine aquí. Esta casa tiene algo especial. Eso es seguro.
¿Cómo seguirá esto? Le deseo larga y próspera vida a este blog, aunque ya no sé si con este nombre o con otro, o hablando de música, de peripecias varias o de qué.
Por de pronto toca hacer cajas, lo cual es muy terapéutico para no dejarse llevar demasiado por la nostalgia.
Es estupendo saber que hay quien puede compartirlo con nosotros :-)
Gracias a todos!
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