Ayer vino un amigo (via Araceli Candyfloss) a tomar medidas para hacerme el Certificado de Eficiencia Energética de Ferrocarril Hills.
Yo suponía que tendría que medir conceptos que, de manera obvia, afectan a la eficiencia energética de una casa, a saber:
- Orientación y distribución de la casa y el edificio
- Ventanas, número, materiales y tipo
- Elementos de calefacción y su tipología
- Electrodomésticos, tipología y tecnología
Me comentó rápidamente, a poco que vio el tipo de ventanas y la tecnología de calefacción, que me saldría una "E" como muchísimo. El alma a los pies. Me tranquilicé cuando me dijo que era de lo más normal, que es raro que una casa llegue a una "C".
El caso es que esta certificación penaliza el uso de equipamiento eléctrico en favor del gas (no valora que, dentro de una instalación eléctrica, la tarifa discriminada se utilice. Por lo visto lo mejor visto es la biomasa, tema espinoso porque, sí, es una energía sostenible, pero también es contaminante.
Me suponía que más o menos, el programa de turno modelaría en función de parámetros de los equipos que componen la casa, y que sería muy completo y versátil.
Bueno, pues no. Llevo años comprando electrodomésticos con calificación A, A+, A++, pero al certificado eso le da igual. No afecta para nada el hecho de que, en esa casa, se utilice la lavadora a horas en las que la tarifa es más barata y siendo un equipo de alta eficiencia energética. Sólo importa el calor o el frío que entra o sale de la casa.
También es absurdo el doble rasero. El hecho de que se hable en dos escalas que nunca serán comparables, y que en una casa con electrodomésticos A++ en la que las ventanas sean de exquisito climalit con perfecta estanqueidad, etc, nunca se llegue a más de una C. Es como si unas asignaturas te las califican del 0 al 5 y otras del 0 al 10 y en las notas se mezclan.
Comentamos ayer que está todo, además, muy en pañales. Que se emiten unas recomendaciones que, por el momento, no son onligaciones. Que no se sabe muy bien si algún día esas recomendaciones (cambiar las ventanas, cambiar el sistema de calefacción, etc.) se convertirán en obligaciones.
El certificado tiene una validez de 10 años, tras los cuales habrá que renovarlo. Qué pidan entonces o cómo lo midan, es muy relativo. Por ahora ni siquiera se sabe si habrá que pagar tasas y de qué índole... Lo más que se puede intuir es que esto puede perseguir fomentar que la gente reforme sus casas para aumentar la brecha entre casas eléctricamente eficientes y otras que no lo son tanto de cara a procesos de alquiler o compraventa. Puede mover un poco la economía en determinado sector, pero a qué precio...
Importante poder hacer este certificado con un poco de cariño. Eso puede suponer duplicar el coste, pero está claro que un mejor análisis de los detalles puede jugar a favor de la calificación.
Un sinsentido de cara a la galería y un ejercicio interesante de ingeniería para mí y para mi hermano, que también se vino a verlo desde esa óptica.
¡Bueno, qué! ¡No son todo discos y conciertos en esta vida! Un poquito de ingeniería y de política tampoco nos viene mal.
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