Inauguro etiqueta con el título de este post. Este título tiene su origen en la canción homónima de Bonafonte. Precisamente la canción que inició mi relación activa con la banda. Empecé prestando mi mandolina para la grabación, acabé siendo un colaborador habitual del grupo.
Eric escribió esta canción poco antes de tener a su hijo, y como le oí presentarla en un concierto, trata sobre las generaciones venideras.
Mi hermano nos pasó un vídeo de mi sobrino, Martín. Un niño muy inquieto, a veces imparable e indomable, que mañana cumple 15 meses.
El vídeo que me pasó mi hermano lo protagonizaba una canasta que me regalaron de pequeño, y que se convirtió en un juguete más para mis hermanos mayores y algún amigo, que para mí mismo. El otro protagonista es Martín, que encesta la pelota en la canasta, cogada del respaldo de una silla, rebota contra el tablero, e incluso remata, acabando por descolgar el aro.
Esa parte es bonita. Ver cómo el niño aprende, reacciona, responde, sabe cuándo lo hace bien...
Pero es más bonito aún ver cómo su madre le ofrece chocar la mano para celebrar la canasta y el niño se abraza a ella. Una y otra vez. Son muchas cosas en un breve vídeo (tres minutos, pero basta con ver unos 40 segundos para comprenderlo), sobre el aprendizaje de un niño acerca de la vida en general.
A lo mejor soy muy simple por maravillarme de estas cosas, pero creo que lo merecen, y que merece ser compartido.
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