miércoles, 2 de julio de 2014

Me rompí el radio y de ahí saco algunas conclusiones

Esta es una historia tan buena como otra cualquiera para retomar este blog.

Voy a romper una lanza por la maltrecha sanidad pública. Ayer (1 de julio) me dieron el alta tras una fractura de radio (10 de mayo) que me tuvo unas pocas horas en urgencias, un par de consultas y radiografías, apenas sin esperas, por no decir que alguna se pudo dar antes de la hora programada, una operación clasificada como prioritaria el 28 de mayo para asegurar que el hueso quedase perfectamente colocado y asegurado por una placa, tres sesiones de curas bastante bien traídas (quizá con una coordinación algo mejorable), una consulta con la responsable de rehabilitación, 11 sesiones de fisioterapia muy bien llevadas y con relativas facilidades (salvo porque son en grupo y sólo hay tres turnos al día), y finalmente, el alta, ayer mismo tras una recuperación bastante sorprendente.
Yo no digo que la seguridad social siempre sea así, que los centros públicos (la FJD en este caso) de gestión privada no hagan sus pifias. Yo sólo digo que a mí no me podían tratar mejor, y que estas cosas hay que decirlas.

En mi paso por el gimnasio de rehabilitación, por el quirófano o por las salas de espera he visto personas con trato muy personalizado y atento, grandes profesionales, esperas razonables y atención fluída. Creo que cada una de estas fracturas debe resultar realmente cara sólo por el hecho de pasar por urgencias, quirófano y rehabilitación, tanto en recursos como en personal, que en este país somos menos contribuyentes debido a la situación de desempleo, y que, con todo, se atiende también a personas que, por lo que he conocido tienen casos mucho más costosos (personas que han permanecido hospitalizadas durante ese tiempo, personas de otras nacionalidades que han sido acogidas aquí, porque en otros países no se las atendía, personas que han sido operadas y vueltas a operar hasta garantizar buenos resultados, etc.)

Es la primera vez que me he roto algo y, aunque ha sido un incordio que ha durado casi dos meses y que, pese a la rápida recuperación (casi 3 + 3 + 3 semanas), preferiría haberme evitado, por las secuelas que pueda dejar en un futuro, también es cierto que me alegra, y mucho, contar todo lo que he podido ver durante este proceso.

En este país somos muchos a pagar impuestos y muchos a recibir una atención que, al menos en mi caso, no ha sido, en absoluto, a medias. Entiendo que se trata de un equilibrio muy inestable en el que las cifras se pueden desviar mucho de las expectativas si, por la razón que sea, se dispara alguna cifra inesperadamente. Me queda más claro de lo que ya lo tenía que temas como los recortes y las privatizaciones no se deben tratar a la ligera, ni a la hora de ensalzarlos, ni a la de criticarlos.
Y ya casi toco la guitarra tan mal como venía haciéndolo desde los 14 años, tan solo con una pequeña tara cuando se trata de hacer rock clásico...

Espero que si os pasa algo parecido tengáis, al menos la misma suerte y oportunidades que yo

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