Esta es una historia tan buena como otra cualquiera para retomar este blog.
Voy a romper una lanza por la maltrecha sanidad pública. Ayer (1 de
julio) me dieron el alta tras una fractura de radio (10 de mayo) que me
tuvo unas pocas horas en urgencias, un par de consultas y radiografías,
apenas sin esperas, por no decir que alguna se pudo dar antes de la hora
programada, una operación clasificada como prioritaria el 28 de mayo
para asegurar que el hueso quedase perfectamente colocado y asegurado
por una placa, tres sesiones de curas bastante bien traídas
(quizá con una coordinación algo mejorable), una consulta con la
responsable de rehabilitación, 11 sesiones de fisioterapia muy bien
llevadas y con relativas facilidades (salvo porque son en grupo y sólo
hay tres turnos al día), y finalmente, el alta, ayer mismo tras una
recuperación bastante sorprendente.
Yo no digo que la seguridad social siempre sea así, que los centros
públicos (la FJD en este caso) de gestión privada no hagan sus pifias.
Yo sólo digo que a mí no me podían tratar mejor, y que estas cosas hay
que decirlas.
En mi paso por el gimnasio de rehabilitación, por
el quirófano o por las salas de espera he visto personas con trato muy
personalizado y atento, grandes profesionales, esperas razonables y
atención fluída. Creo que cada una de estas fracturas debe resultar
realmente cara sólo por el hecho de pasar por urgencias, quirófano y
rehabilitación, tanto en recursos como en personal, que en este país
somos menos contribuyentes debido a la situación de desempleo, y que,
con todo, se atiende también a personas que, por lo que he conocido
tienen casos mucho más costosos (personas que han permanecido
hospitalizadas durante ese tiempo, personas de otras nacionalidades que
han sido acogidas aquí, porque en otros países no se las atendía,
personas que han sido operadas y vueltas a operar hasta garantizar
buenos resultados, etc.)
Es la primera vez que me he roto algo y,
aunque ha sido un incordio que ha durado casi dos meses y que, pese a
la rápida recuperación (casi 3 + 3 + 3 semanas), preferiría haberme
evitado, por las secuelas que pueda dejar en un futuro, también es
cierto que me alegra, y mucho, contar todo lo que he podido ver durante
este proceso.
En este país somos muchos a pagar impuestos y
muchos a recibir una atención que, al menos en mi caso, no ha sido, en
absoluto, a medias. Entiendo que se trata de un equilibrio muy inestable
en el que las cifras se pueden desviar mucho de las expectativas si,
por la razón que sea, se dispara alguna cifra inesperadamente. Me queda
más claro de lo que ya lo tenía que temas como los recortes y las
privatizaciones no se deben tratar a la ligera, ni a la hora de
ensalzarlos, ni a la de criticarlos.
Y ya casi toco la guitarra
tan mal como venía haciéndolo desde los 14 años, tan solo con una
pequeña tara cuando se trata de hacer rock clásico...
Espero que si os pasa algo parecido tengáis, al menos la misma suerte y oportunidades que yo
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