Lo de esta semana es el no parar... no sé en qué orden se van a desarrollar los acontecimientos, pero van a ser muchos.
Esta semana hace un año de muchas cosas. Mañana, sobre todo mañana, y la noche que transcurre entre el lunes y el martes que viene, por encima de todo.
Quería escribir de nuevo aquí desde que el sábado supe que ya es inminente que va a nacer Martín antes del fin de semana; y Lorena y yo estamos como locos por ser sus tíos. Me quedo corto y me sabe a poco decirlo así, aquí y ahora, en frío. A ver si lo evoco un poco más parecido a lo que realmente siento. A ver, ese niño va a traer mucha alegría. Mucha más que la niña pequeña, morenita y mofletuda de unos cinco años, que llevaba sentada al lado en el metro el sábado a la vuelta de mi ensayo. Iba con una chica tan joven que, o se trataba de una hermana mayor (pero como doce o trece años mayor!), o se trataba de su tía. Prefiero pensar eso, me pone más en sintonía con lo que viene. Iban cantando canciones. La niña le pedía a su tía que cantase a la vez que ella. No, pero una canción diferente cada una. No paro de pensar en la cantidad de canciones de niños y de acampada que cruzan mis oídos de cuando en cuando. Muchas de ellas no las había oído en mi vida, sólo durante el último año. A mí nunca me llevaron de campamento en verano, pero la tita Lorena se hizo un máster siendo muy muy canija. Tengo un megamix de lindos días y pequeñas langostas en la cabeza... Y me hace tremenda ilusión pensar en que la próxima vez que oiga una de esas cancioncillas, será en algún momento de esta semana, pero con Martín en sus brazos.
El sábado, mi madre, mis hermanos y yo nos despedíamos diciendo que la mitad estaremos de puente y no comeremos juntos el fin de semana, pero que, para el caso, nos veremos en el hospital. ¡¡¡Martín, no te retrases, que tus tíos más jóvenes tienen que irse al Pirineo a celebrar un año maravilloso y no quieren perderse tus primeras horas!!!
Pienso en el 23 de abril del año pasado. En casa de Gerar, esa tarde de sábado de Semana Santa. El Pet Sounds maravilloso que me regaló Félix. Pienso en ese 24 de abril. Me sentía genial después de tragarme los documentales sobre cómo se grabó. "domingo dominguero... Cambiamos la latina por el dos de Mayo...", leí en Facebook a eso de las 16:30h (tres días antes, se anunciaban cañas en Burgos). Y yo que había quedado en Olavide a las seis, lo vi clarinetísimo. ¿Seguirás allí a las ocho?, --debí de preguntar algo así--, y allí que me presenté. Such a night, como diría Dr. John. Hmmmmmnnnn... también estaba yo muy de rollo Nueva Orleans por aquella semana. Pero aquella noche hablamos más de fotografía, revelado con Coca Cola, familias, Quique González. ¿Llaman lunes de dolores al de la vuelta al curro después de la Semana Santa? Nada más lejos. Fue un lunes muy dulce. Poquito sueño a nuestras espaldas, pero un precioso lunes.
No digo más, que luego tó se sabe. ¡Ojalá vuestra semana se presente tan preciosa como la nuestra!
Quique González - Día de Feria
2 comentarios:
Te dejas el (ya XVII, creo) cobijo!!
Sabes a qué me recordó lo de la niña y tía cantando? al jolgorio que os montasteis con los pequeños de Cedillo en el karaoke :P
Jeje... a ver cómo se tercia la semana... ¿Qué es, jueves y viernes?
Tengo esa imágen grabada en la retina. Yo desde detrás del escenario, Lorena sentada en el suelo rodeada de niñas, practicando las letras con ellas.
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